Laura, los enigmas para gobernar ‘Playa’

Cortesía de Hugo Martoccia

Parece que este trienio uno de los focos rojos del conflicto político se asentará casi seguramente en Solidaridad. La alcaldesa Laura Beristain abrió frentes desde la misma campaña electoral, y al llegar al poder sólo ahondó esa percepción de conflictividad. Las cosas han llegado hasta un punto tal que ha comenzado a ser un problema para todos, aliados y adversarios.

Su relación con el gobernador Carlos Joaquín es, para algunos, irrecuperable. Será, en el mejor de los casos, un estira y afloje permanente hasta que crucen la línea de no retorno. En el gobierno esperaban la asunción de Andrés Manuel López Obrador para ver si ese podía ser el límite de los enfrentamientos con la alcaldesa, pero la ausencia de Laura en el evento del Presidente este sábado disparó todo tipo de conjeturas.

Una versión dice que la alcaldesa no fue a ese evento porque tenía una reunión de directores en Playa de Carmen, y prefirió ver el evento por televisión. Otra versión dice que no fue invitada. Cualquiera de las dos opciones llama la atención, pero la segunda entra casi en territorio desconocido. Si Laura Beristain ha perdido el apoyo de Morena, su destino político y el de Solidaridad son realmente inciertos.

Para Morena, Solidaridad fue siempre un problema. El municipio que debía ganar casi sin moverse terminó con un resultado ajustado el 1 de julio. Laura fue una candidata conflictiva y casi inesperada en algún momento. Su designación rompió todo el morenismo local. Se dice que hubo un acuerdo de un sector de Morena con el gobierno estatal para que Cristina Torres ganara la elección, pero el tsunami lopezobradorista se llevó todo, incluso ese acuerdo.

La intervención

Su llegada el gobierno, entonces, pudo hasta ser un problema para el propio Morena. La inclusión como síndico de Omar Sánchez Cutis, en los días finales de la campaña, le agregó otro conflicto a ese proyecto. Sánchez Cutis fue quien armó (con aliados variopintos) la revuelta de regidores la noche que Laura tomó el poder, y golpeó así la credibilidad de ese Ayuntamiento.

La presidente en funciones del partido, Yeidckol Polevnsky, debió tomar cartas en el asunto aquella vez. Envío a su brazo derecho, Carlos Humberto Suárez, para hablar con Sánchez Cutis. Se le exigió no traicionar al partido. La intervención tuvo éxito, pero nadie confía demasiado en el síndico. En realidad, consideran que es sólo cuestión de tiempo para que el síndico renueve su intento de desestabilizar a la alcaldesa, con los mismos aliados de antes.

Algo de eso vio Yeidckol, porque hay un dato que no pasa desapercibido: Solidaridad es el único municipio en el cual Morena tiene a un “delegado” de manera constante. Se trata de Javier Medina, quién tiene un impreciso puesto en el gobierno, pero que en realidad es gente del partido incrustada para vigilar el destino político de ese Ayuntamiento.

Todas las voces

Entre las varias confusiones que se han generado en estos dos meses de la nueva administración en Solidaridad, una no menor es la del mando tripartito, o múltiple, que se ha visto hasta hoy.

La alcaldesa Laura Beristain brilla como la principal figura, naturalmente, pero todo el mundo político sabe que se puede encontrar capacidad muy amplia de decisión en sus hermanos, la ex senadora Luz María, y el ex síndico Juan Carlos.

La situación confunde y preocupa. Todos conocen que más allá de las buenas relaciones entre los hermanos, la disputa del poder y los espacios políticos nunca terminan bien.

Un político de Morena vio días atrás cómo se le impidió subir al presídium a Luz María Beristain. Esa incomodidad que creyó percibir en el grupo es una bomba de tiempo, conociendo a sus protagonistas.

Para colmo, al grupo de personas con capacidad de decisión casi absoluta se han sumado algunos asesores de la alcaldesa, y directores como Edgar Ordóñez, que está en Desarrollo Económico, y tiene una capacidad de decisión inesperada.

Las alianzas políticas también aportan confusión al citado mando múltiple. En un evento realizado semanas atrás, la alcaldesa no subió al presídium al diputado federal de Morena, Luis Alegre, porque, y lo dijo en voz alta ante varias personas, le generaría problemas con la senadora Marybel Villegas.

Marybel ha sido, hasta hoy, una aliada firme de ese grupo. Pero quienes la conocen dicen que tiene muy claros los límites de ese acuerdo.

La administración

Los que apoyan a Laura Beristain dicen que la alcaldesa se preocupa por motivar y profesionalizar a sus directores y colaboradores, y que piensa en un proyecto político de largo plazo. Defienden su discurso, que es el más morenista entre todos los alcaldes, y sus proyectos de gobierno, que van por el mismo sentido.

El problema de esto es que la administración no termina de arrancar. Sus críticos dicen que hay una virtual paralización de obras, y un conflicto muy serio en el área de fiscalización. En un exceso verbal, dictó una suerte de toque de queda después de las seis de la tarde, y a la vez aumentó el horario de venta de las bebidas alcohólicas.

Laura busca sostener una parte de su credibilidad en una pelea judicial y política con la ex alcaldesa Cristina Torres. Dice que hay muchas irregularidades financieras, y que le hará una auditoría externa, lo cual le abre un frente de conflicto que va más allá de la ex alcaldesa.

Como parte de esa estrategia se ha negado a pagar a la empresa que colocó barreras antisargazo, lo cual genera otro tipo de preocupaciones. Hay empresarios que ya temen que el conflicto político descarrile el gobierno, como ha sucedido en otros casos en el estado.

Es la misma preocupación que circunda el tema del Mando Único de seguridad. Laura ha dicho con toda claridad que no participará de ese proyecto que propone Carlos Joaquín, al menos hasta que se lo digan del Gobierno Federal. Y el temor es el de siempre: que la lucha entre las distintas fuerzas policiales sea parte misma, por acción o por omisión, del enorme problema que genera el crimen organizado.

La versión en el entorno de Laura Beristain es muy distinta. Dicen que el Mando Único no es otra cosa que un intento de control total por parte del estado. Otro estadio más de lo que empezó cuando le quitaron el C4, el Palacio Municipal, y hasta el manejo de las densidades.

Una anécdota política sucedida tiempo atrás puede quizá dar una versión de un futuro posible para este conflicto.

Hace muchos años, allá por principios de siglo, había un enfrentamiento político muy duro entre el entonces gobernador Joaquín Hendricks, y el alcalde de Cancún, Juan Ignacio García Zalvidea. Chacho, sin embargo, necesitaba dinero, y solicitó al Congreso un crédito de 220 millones de pesos. Los diputados, en un principio, empezaron a buscar razones para no aprobarlo. Conocedor de los malos manejos financieros de Chacho, Joaquín Hendricks dijo: “Aprueben el crédito, esa va a ser su tumba política”, y así lo fue.

La idea, cada vez más extendida, es dejar que Laura Beristain sea como es, hasta que la realidad la ponga ante su destino. El enorme y complejo municipio que es Solidaridad, el cual la puso en la cima de la política local, también podría dejarla sin futuro alguno.

Cancún, Quintana Roo
laopinionqr@gmail.com

DEJA UN COMENTARIO

comentarios