Ahorro para pensiones no debería recaer en el patrón, sino en el trabajador: Salinas Pliego

Salinas Pliego
Foto: Proceso

El segundo hombre más rico de México, Ricardo Salinas Pliego, soltó una “bomba” de polémica al decir que el ahorro para las pensiones es obligación del trabajador, quien debe ahorrar mínimo un 20% de su salario para aspirar a un futuro digno.

El aliado y contratista del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, dijo que el ahorro para las pensiones debería ser responsabilidad única del trabajador.

A través de su blog personal, el multimillonario también rechazó que el estado asuma el sistema de pensiones, pues “el Estado, en realidad somos todos los que contribuimos a su existencia a través del pago de impuestos.

De acuerdo con Proceso, Ricardo Salinos Pliego saca provecho de las afores a través de Afore Azteca, que durante los primeros seis meses de 2020 obtuvo una utilidad neta de 199 millones de pesos.

Aunque el dueño de Banco Azteca asegura que contribuye con sus impuestos, tiene litigios vigentes con el Servicio de Administración Tributaria (SAT) por cerca de 40 mil millones de pesos. Además seis de sus empresas recibieron condonaciones de impuestos por 6 mil 934 millones de pesos en los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

El magnante argumenta que cualquier persona debería ahorrar 20% de sus ingresos y “canalizarlos” a “proyectos de inversión a largo plazo, como activos inmobiliarios y acciones de empresas de calidad”.

Por otro lado dijo que los patrones con sensibilidad social “pagarán con gusto una parte de este ahorro” al considerarlo como una inversión en el mantenimiento del capital humano de la empresa.

Pero para el Estado, esto significa un gasto más, y con lo cual es imposible crear prosperidad, poniendo en riesgo el futuro de los hijos y nietos.

“Para el Estado, cualquier contribución al sistema de pensiones es sólo un gasto más y no una forma de ahorro. Los que proponen que el Estado se haga cargo de las pensiones, son ignorantes de la realidad económica, desconocen que es imposible crear prosperidad por decreto y ponen en riesgo el pacto intergeneracional que nos obliga a dejar un mejor mundo para nuestros hijos y nietos”, abundó.

Y soltó: “Para el patrón, cualquier contribución a la pensión del trabajador es sólo un impuesto más. Es un gravamen extra a quienes creamos las fuentes de trabajo, con el mismo efecto disuasivo que los llamados ‘impuestos al pecado’, como los que se aplican al tabaco, al alcohol y a los alimentos altamente calóricos”.

Con información de Proceso.