Peregrinos provenientes de distintas comunidades del país atraviesan desde la madrugada los caminos que rodean el volcán Popocatépetl con rumbo a la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México, en vísperas de las celebraciones del 12 de diciembre.
Entre terracería, frío intenso y largas jornadas de caminata, los contingentes avanzan movidos por la devoción a la Virgen morena y el propósito de llegar al recinto mariano para agradecer favores o pedir protección para sus familias.
Ruta y condiciones del recorrido
El trayecto se concentra en la zona de Paso de Cortés, punto que conecta el valle entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl y que se ha convertido en ruta tradicional para numerosos grupos de peregrinos.
La ruta presenta largos descensos y subidas prolongadas, lo que obliga a los participantes a realizar constantes pausas para recuperar el aliento, hidratarse y atender molestias físicas derivadas del esfuerzo.
Las condiciones climáticas suponen un reto adicional, pues ráfagas de aire frío azotan la zona y obligan a los caminantes a cubrirse con chamarras, guantes, gorros, pants y sudaderas, mientras el terreno irregular desgasta rápidamente el calzado deportivo que utilizan.
En distintos puntos del camino algunos se detienen para vendarse las rodillas, ajustar su ropa o cambiarse los zapatos antes de continuar.
El componente más llamativo del recorrido son las imágenes monumentales de la Virgen de Guadalupe que varios grupos cargan en hombros, estructuras de gran tamaño montadas sobre bases de madera que requieren organización y relevos constantes para avanzar.
Junto a estas figuras se despliegan estandartes, equipos de sonido, altavoces y música, con los que los contingentes acompañan rezos, cánticos y consignas de agradecimiento.
Las escenas que se observan desde la carretera combinan el esfuerzo físico con un fuerte simbolismo religioso: bajo un cielo despejado, las enormes imágenes de la Virgen avanzan mientras, al fondo, se distinguen fumarolas del volcán activo, lo que resalta la dimensión del trayecto y el contraste entre el paisaje volcánico y la multitud devota. Para muchos participantes, el sacrificio del camino —el frío, el cansancio, las heridas— es parte de la ofrenda que desean presentar al llegar al atrio guadalupano.
Llegada a la capital y expectativa
Se prevé que varios de los contingentes que actualmente cruzan la zona del Popocatépetl arriben a la Ciudad de México en las próximas horas, integrándose a las rutas tradicionales de acceso por el norte de la capital.
Una vez en la alcaldía Gustavo A. Madero, los grupos se sumarán a las filas de peregrinos que colman las inmediaciones de la Basílica de Guadalupe, donde se espera la presencia de miles de fieles en torno al 12 de diciembre.
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Con cada paso, los caminantes reafirman una de las expresiones de religiosidad popular más arraigadas en México, que año con año combina organización comunitaria, resistencia física y una fe que, para ellos, justifica cada kilómetro recorrido en medio del volcán y el frío.

