Un par de jardineros mexicanos se salvaron de ser arrestados por parte del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), tras la intervención de un grupo de vecinos en la ciudad de Downey, California.
El hecho, captado en video y difundido en redes sociales, generó indignación y reavivó el debate sobre los operativos migratorios y el presunto uso de perfiles raciales.
De acuerdo con el testimonio de Víctor Correa, vecino de la zona, todo ocurrió cuando observó a varios agentes de ICE forcejeando con José Solorio, de 63 años, y su sobrino político Uriel, de 36, ambos originarios de México.
Al percatarse de la situación, Correa comenzó a gritar para alertar a otras personas del vecindario y regresó al lugar con su teléfono para documentar lo ocurrido.
“Iba con mi niña. Íbamos a desayunar, cuando de repente vi a varios oficiales de inmigración, ICE, golpeando a dos señores. Fui a dejar a mi niña a casa y regresé”, relató Correa a un medio local. Minutos después, varios residentes se congregaron alrededor de los agentes, cuestionando el procedimiento y exigiendo que liberaran a los trabajadores.
En las imágenes se observa cómo Correa y otros vecinos rodean a los oficiales, mientras piden a los jardineros que digan sus nombres en voz alta.
“Paramos un secuestro. Estoy muy orgulloso de cómo reaccionó la comunidad; vinieron como 15 personas y ICE tuvo miedo”, añadió el testigo.
Te puede interesar: Video: Agente del ICE sufre caída durante redada en Minnesota, Estados Unidos
La tensión escaló cuando algunos residentes confrontaron verbalmente a los agentes. “Son unas malditas zorras. Todos ustedes. Quítate la máscara, cobarde”, se escucha gritar a uno de los vecinos. Posteriormente, al retirarse los oficiales sin concretar la detención, se oyen más insultos: “Largenguen de aquí, no son bienvenidos, hijos de puta”.
Correa también dirigió palabras a José Solorio cuando fue liberado. “Jefe, jefe, venga, dejelos”, gritó, mientras el trabajador, visiblemente molesto, reclamaba a los agentes que se alejaban en camionetas oficiales.
La esposa de Solorio, María, aseguró a Univisión que su esposo es residente legal y que Uriel cuenta con permiso de trabajo. “Me siento mal, porque mi esposo es residente legal y su sobrino Uriel tiene permiso de trabajar. ¿ Qué razón tenían para atacarlos?”, cuestionó. María añadió que intentaron presentar una queja ante ICE, pero les informaron que no podían identificar a los agentes involucrados.
Finalmente, Correa sostuvo que participaron al menos dos vehículos con cinco oficiales del ICE, que ninguno se identificó ni solicitó documentos, y que la intervención se basó en perfil racial.
Con información de AP.
