La muerte de una niña de cuatro años en Reynosa, Tamaulipas, desató conmoción y evidenció un extremo caso de violencia intrafamiliar en el que la principal agresora era su propia tía abuela, responsable directa de su cuidado.
La menor, identificada con las iniciales J.V.H.R., perdió la vida tras recibir severas golpizas en un domicilio ubicado en la colonia Las Fuentes, sector cuatro.
Las investigaciones revelaron indicios contundentes de maltrato infantil prolongado, lo que descartó la posibilidad de que los ataques fueran hechos aislados o accidentales.
La presunta responsable, Julieta “R”, de 52 años, fue detenida por personal de la Unidad General de Investigación de Reynosa, Tamaulipas y enfrenta cargos por feminicidio. Después de ser presentada ante un juez, se le dictó prisión preventiva oficiosa mientras continúa el proceso judicial.
Como parte del procedimiento, el juzgado concedió un plazo de cuatro meses para que se realicen investigaciones complementarias. Dichos trabajos incluirán la revisión del historial familiar y la búsqueda de posibles antecedentes de violencia en el entorno de la menor, con la finalidad de reforzar el desarrollo de la carpeta de investigación.
El caso puso en evidencia la vulnerabilidad de muchos menores dentro de contextos familiares que se perciben como protectores. La niña se encontraba bajo custodia de su tía abuela debido a que su madre permanece recluida en un penal de Nuevo León, mientras que su padre desempeñaba actividades laborales fuera del hogar, situación que impidió su supervisión cotidiana.
Autoridades especializadas explicaron que este tipo de agresiones suelen ser escalonadas y ocurren en espacios privados, lo que complica su detección oportuna por parte de instituciones, conocidos o vecinos.
La falta de mecanismos de seguimiento en custodias sustitutas es una de las fallas estructurales que resaltó el caso.
Datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) indican que, entre enero y noviembre de 2025, se registraron en México 77 víctimas de feminicidio menores de 17 años, de las cuales al menos seis correspondieron a niñas de entre cero y nueve años.
En el caso de Tamaulipas, durante ese mismo periodo se contabilizaron dos carpetas de investigación por feminicidio infantil, ambas en municipios de la frontera norte, según cifras oficiales.
Especialistas en procuración de justicia consultados por ese medio señalaron que en más del 60% de los casos de violencia letal contra menores, el agresor pertenece al núcleo familiar o al entorno inmediato de cuidado.
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Este dato refuerza la necesidad de implementar evaluaciones periódicas de custodia, especialmente cuando los padres están privados de la libertad o se encuentran ausentes por motivos laborales.
Por su parte, el Código Penal de Tamaulipas establece que el delito de feminicidio también se configura cuando la víctima es menor de edad y existe una relación de parentesco o confianza, agravante que puede traducirse en sentencias de hasta 60 años de prisión.
Fuente: Excélsior
