El aeropuerto de Manises en Valencia, España registró una situación insólita cuando un joven de 24 años interrumpió las operaciones de forma temeraria. El individuo logró burlar los controles de seguridad y escaló hasta el techo de un avión de la compañía Vueling que se encontraba en la pista de rodaje.
El incidente comenzó, justo en el momento en que la aeronave se preparaba para iniciar su trayecto hacia la ciudad de Ámsterdam. Diversos testigos captaron con sus teléfonos móviles al hombre, quien gesticulaba de manera errática mientras caminaba sobre el fuselaje ante la mirada atónita de pasajeros y trabajadores.
Agentes de la Guardia Civil y personal de seguridad de la terminal desplegaron un operativo inmediato para gestionar la crisis y evitar que el sujeto cayera desde la altura del aparato.
Tras varios minutos de tensión, las fuerzas del orden convencieron al joven para que descendiera de la estructura metálica, logrando su detención sin que se reportaran heridos.
El Centro de Información y Coordinación de Urgencias determinó que el implicado sufría un episodio de alteración psíquica grave tras realizar una evaluación preliminar en el sitio.
Debido a su condición, una unidad de Soporte Vital Básico trasladó al paciente al Hospital General de Valencia para recibir atención médica especializada y vigilancia psiquiátrica.
Las autoridades aeronáuticas de España notificaron que el pasajero enfrenta ahora una denuncia formal por vulnerar la Ley de Seguridad Aérea, enfrentando posibles penas de prisión y cuantiosas multas.
El vuelo VY1372 finalmente despegó con dos horas de retraso, una vez que los técnicos certificaron que el avión no presentaba daños estructurales por el peso del intruso.
El gestor aeroportuario Aena inició una investigación interna exhaustiva para identificar las fallas en el perímetro que permitieron al joven acceder a una zona restringida de alta sensibilidad.
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Los expertos en aviación civil exigen una revisión de las mallas de seguridad y del patrullaje preventivo para evitar que sucesos similares comprometan la integridad de los viajeros.
Este suceso reabre el debate en España sobre la eficiencia de los actuales sistemas de control frente a comportamientos humanos impredecibles o crisis de salud mental en recintos públicos.
Aunque los agentes actuaron con rapidez, el acceso físico al fuselaje de un avión comercial representa una vulnerabilidad técnica que preocupa a las aerolíneas internacionales que operan en el país.
Finalmente, Vueling confirmó que todos los clientes recibieron asistencia durante la espera y que la seguridad de la operación se mantuvo como la prioridad absoluta durante la gestión del altercado.
Con información de: El Mundo

