La Policía Metropolitana de Londres (Met) detuvo a un adolescente de 13 años bajo sospecha de intento de asesinato tras un violento ataque ocurrido en el noroeste de la capital británica.
El joven presuntamente apuñaló a dos de sus compañeros, de 12 y 13 años, dentro de las instalaciones del colegio de secundaria Kingsbury, ubicado en el barrio de Brent.
Este incidente conmocionó a la comunidad educativa local, provocando una respuesta inmediata de los servicios de emergencia y las fuerzas de seguridad.
Durante una comparecencia desde el lugar de los hechos, el superintendente jefe de la Met, Luke Williams, confirmó que la Policía antiterrorista británica lidera actualmente las investigaciones pertinentes.
No obstante, Williams precisó que las autoridades aún no califican el suceso como un incidente terrorista de manera oficial. El mando policial explicó que el sospechoso huyó de la escena inmediatamente después de la agresión, lo que desató una búsqueda urgente por los alrededores del centro educativo.
Respuesta institucional tras el ataque del adolescente
Los agentes de la Met lograron localizar y arrestar al joven poco tiempo después mediante un operativo de respuesta rápida. Durante la intervención, los oficiales recuperaron un arma blanca que, según los peritos, el atacante utilizó durante el apuñalamiento masivo.
Tras el aseguramiento del sospechoso y del objeto punzante, la policía informó que no busca a más personas relacionadas con este crimen, descartando la participación de otros cómplices en el ataque.
Los servicios de emergencia trasladaron de urgencia a las dos víctimas hacia un hospital cercano para recibir atención especializada. Los paramédicos ingresaron a uno de los menores de forma prioritaria en una unidad de traumatología debido a la profundidad de sus heridas.
Según el último reporte de los médicos, ambos estudiantes permanecen en estado grave bajo observación constante, mientras sus familias esperan noticias sobre la evolución de sus cuadros clínicos.
El sospechoso permanece actualmente bajo custodia policial y enfrenta un interrogatorio exhaustivo para determinar los motivos que impulsaron su conducta violenta.
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Las leyes británicas exigen protocolos específicos para tratar con un adolescente de esta edad, garantizando la presencia de tutores o representantes legales durante el proceso judicial.
El Ministerio Público local preparará los cargos formales basándose en las evidencias recolectadas y en los testimonios de los estudiantes que presenciaron la agresión.
El director de la escuela secundaria Kingsbury, Alex Thomas, dirigió una carta a los padres y tutores del centro para calificar el suceso como “profundamente traumático” para la comunidad.
La unidad antiterrorista continúa analizando los antecedentes del agresor y sus dispositivos electrónicos para descartar cualquier tipo de radicalización o influencia externa.
El gobierno británico mantiene un debate activo sobre el incremento de delitos con arma blanca entre menores de edad en las principales urbes del país.
Con información de: Tu Nota

