Las autoridades de Costa Rica confirmaron este viernes un descubrimiento paleontológico sin precedentes en la provincia de Cartago. Un equipo de expertos localizó fósiles de un perezoso gigante y un mastodonte que habitaron la región hace miles de años.
El Ministerio de Cultura informó que este hallazgo de megafauna pleistocénica aporta datos fundamentales para la ciencia y fortalece el patrimonio nacional.
Este evento posiciona al país como un referente en la investigación regional sobre las criaturas que dominaron el continente durante la prehistoria.
La investigación comenzó gracias a la alerta de un ciudadano responsable que detectó restos extraños en una propiedad privada. Tras recibir el aviso, los especialistas del Museo Nacional realizaron una inspección técnica inmediata para confirmar la naturaleza del sitio.
Los expertos determinaron rápidamente que el terreno resguardaba valiosas piezas óseas, por lo que iniciaron un proceso formal de excavación y rescate.
Fósiles que narran la prehistoria de Costa Rica
Gracias a esta colaboración ciudadana, el equipo científico logró salvaguardar materiales que de otro modo podrían haberse perdido por la erosión o el saqueo.
Los técnicos han completado hasta la fecha 13 jornadas de excavación intensiva, logrando recuperar un total de 49 piezas de gran valor.
Entre los elementos más destacados figura una defensa completa de mastodonte que mide 1.60 metros de longitud, junto a vértebras, costillas y fémures.
El personal del Departamento de Historia Natural continúa analizando falanges y otros fragmentos óseos para completar el perfil biológico de estos ejemplares.
La magnitud de la colección recuperada convierte a este sitio en uno de los depósitos fósiles más importantes registrados en las últimas décadas.
Una geóloga lidera al grupo interdisciplinario compuesto por doce profesionales en arqueología, biología y geología, quienes cuentan con el apoyo de estudiantes universitarios.
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Los científicos utilizan análisis geológicos del terreno y estudian las capas de sedimentación para establecer una cronología precisa del hallazgo.
Según los estudios preliminares, estos animales pertenecieron a los géneros Cuvieronius y Eremotherium, especies que recorrieron el istmo centroamericano con gran éxito adaptativo.
La asesoría de expertos internacionales, como paleontólogos de Nuevo México, refuerza la validez técnica de cada etapa del proceso.
El equipo de investigación estima que estos fósiles poseen una antigüedad que oscila entre los 10 mil y los 40 mil años. Esta ventana temporal permite comprender mejor las condiciones climáticas y ambientales que enfrentó la fauna antes de su extinción masiva.
El Ministerio de Cultura resalta que la protección de estos fósiles garantiza que las futuras generaciones puedan estudiar la biodiversidad del pasado profundo.
El rigor científico aplicado en la extracción asegura que cada fragmento conserve su información genética y estructural para análisis futuros en laboratorios especializados.
Con información de: Excélsior

