La basílica de la Sagrada Familia en Barcelona alcanzó este viernes un hito histórico al registrar su altura máxima prevista de 172.5 metros. Los operarios colocaron el brazo superior de la cruz que corona la torre de Jesús, culminando así el perfil arquitectónico más ambicioso del templo.
Una grúa de grandes dimensiones elevó la estructura metálica para rematar la obra que Antoni Gaudí proyectó originalmente en el siglo XIX. Esta pieza monumental mide 17 metros de altura y 13.5 metros de ancho, transformando definitivamente el horizonte de Barcelona.
La fundación Junta Constructora transmitió en directo a través de redes sociales la compleja maniobra de precisión técnica para todos sus seguidores.
Mientras tanto, cientos de turistas y ciudadanos locales presenciaron el evento desde los alrededores del monumento, consolidando su estatus como el sitio más visitado de España.
La colocación de este brazo simbólico en la basílica de la Sagrada Familia representa el cumplimiento de una promesa arquitectónica que ha tardado más de un siglo en materializarse. La estructura todavía requiere trabajos de anclaje definitivos para asegurar su estabilidad frente a los vientos marinos.
Desde octubre pasado, el templo ostenta el título de la iglesia más alta del mundo tras superar los 162.9 metros de elevación. Con este avance, la construcción sobrepasa oficialmente a la iglesia luterana de Ulmer Münster en Alemania, que mantuvo el récord durante décadas.
La fisionomía de la Sagrada Familia ha experimentado una metamorfosis acelerada en los últimos quince años gracias al uso de tecnología de diseño avanzada. Tras completar las torres de los evangelistas y la de la Virgen María, los constructores concentraron sus esfuerzos en la torre central.
El diseño de la cruz emplea una geometría de doble giro, siguiendo fielmente el método que Antoni Gaudí aplicó en las columnas del interior de la nave.
El arquitecto director, Jordi Faulí, seleccionó materiales como cerámica blanca esmaltada y vidrio para recubrir la estructura y lograr un efecto resplandeciente bajo la luz solar.
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En los extremos de los brazos horizontales, la basílica contará con ventanales panorámicos que permitirán a los futuros visitantes contemplar toda la ciudad desde la cúspide. La transparencia y la luminosidad constituían elementos fundamentales en la visión espiritual del genio modernista.
La fabricación de la enorme cruz se realizó en Alemania y su traslado requirió catorce piezas de gran formato que los ingenieros ensamblaron en Barcelona.
Los especialistas trabajaron en una plataforma situada a 54 metros de altura para preparar los componentes antes de su elevación final a la cima.
Cada uno de los brazos horizontales pesa aproximadamente 12 toneladas, lo que supuso un desafío logístico sin precedentes para el equipo de gruistas. El éxito de la operación demuestra la viabilidad de los métodos constructivos modernos aplicados a un diseño del siglo XIX.
Con información de: Hola

