La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, líder fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), representa un golpe para la estructura criminal, pero no su desaparición.
El grupo ha operado durante años como una red con presencia en varias regiones de México, basada en control de rutas, extorsión y dominio de economías locales.
Su núcleo histórico está en Jalisco, donde se concentran finanzas y coordinación. Desde ahí proyectan operaciones hacia corredores estratégicos.
El puerto de Colima ha sido clave por Manzanillo, usado por “El Mencho” y el CJNG para la entrada de precursores químicos y mercancías.
En Michoacán, además del tráfico, ha habido extorsión a productores agrícolas y mineros, lo que muestra influencia sobre economías locales.
Nemesio Oseguera, El Mencho, fue abatido hace unas horas. Y con ello, se han desatado múltiples narcobloqueos en todo el país.
— Rafael Prieto-Curiel (@rafaelprietoc) February 22, 2026
Aquí puedes seguir un mapeo de los bloqueos que han sido registrados.
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En el Bajío, Guanajuato se convirtió en zona disputada por su industria y rutas hacia el norte, generando altos niveles de violencia.
En el Golfo, Veracruz ha funcionado como nodo logístico por su puerto, punto estratégico para movimientos comerciales.
Sin embargo, la presencia de “El Mencho” tampoco se limitado a esas regiones de México. Hay operaciones documentadas o reportadas en el norte, donde rutas hacia Estados Unidos resultan estratégicas.
En Baja California y Tamaulipas se disputan corredores fronterizos. En Sonora y Sinaloa hay enfrentamientos por control del tráfico. Mientras que en el centro, influencia en áreas del Edomex y operaciones urbanas en Puebla.
En el sur, presencia en rutas y economías locales de Guerrero y Oaxaca. Incluso hay reportes de células en zonas industriales de Nuevo León y corredores del narcotráfico en Zacatecas.
El escenario tras la muerte de “El Mencho”, líder del CJNG
El punto central es que el CJNG funciona como red, es decir, distintos niveles de presencia según la región. En algunos lugares dominan economías locales; en otros disputan plazas y operan células para distribución o extorsión.
La caída de “El Mencho” debilita la coordinación, pero las estructuras regionales pueden seguir activas mientras no se desarticulen.
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Sin embargo, lo que viene ahora es un periodo de reacomodo. Es probable que haya peleas internas por el control, movimientos para ocupar, espacios que queden libres y episodios de violencia en algunas zonas donde el grupo tenía presencia.
El problema no se reduce al cambio de líder. Son redes que llevan años operando en distintos niveles. Desde rutas y economías locales, hasta células con gran capacidad de reacción.
Con información de Infobae y La Jornada

