En el Bosque de Nativitas, en la alcaldía Xochimilco, activistas y vecinos encendieron nuevamente las alarmas ante una nueva serie de casos de maltrato grave y muertes de perros en esa zona ecológica de la Ciudad de México, (Cdmx).
La más reciente víctima fue una perrita conocida como “Negrita”, cuya muerte fue reportada el pasado 9 de febrero. La animal, que formaba parte de una manada que deambula y vive en el bosque, fue encontrada sin vida y con signos de violencia extrema, según relataron vecinos.
El caso de “Negrita” desencadenó la protesta de colectivos de protección animal, los cuales denunciaron públicamente el 11 de febrero la falta de acción inmediata por parte de autoridades locales para iniciar una investigación formal.
A pesar de que ya existía una carpeta de investigación abierta por hechos similares previos y de que los restos de la perrita quedaron bajo resguardo en el Centro de Control Canino “Angeline de La Garza”, los activistas aseguran que no han visto avances claros en el esclarecimiento de los hechos.
Vecinos han documentado que, desde 2023, se han registrado al menos 27 casos de muertes de perros vinculadas a agresiones deliberadas, con patrones de violencia que han generado gran indignación en la comunidad. Estos hechos habrían ocurrido bajo condiciones que sugieren crueldad y maltrato animal severo, sin que hasta ahora se logre identificar a los responsables de estas agresiones.
Activistas destacaron que la situación tuvo una aparente pausa durante parte de 2025, pero se reactivó este año con el caso de “Negrita”, lo que les hace suponer que la persona o grupo involucrado podría estar nuevamente cometiendo estas conductas violentas.
Para reforzar sus esfuerzos, los vecinos instalaron cámaras de vigilancia en puntos estratégicos del bosque, con la esperanza de registrar actividades sospechosas. Según relatan, en al menos una ocasión observaron a un individuo entrar y salir de zonas clave del área poco antes de que se encontraran otros perros con señales de maltrato.
Las protectoras de animales que han seguido de cerca este fenómeno describen las agresiones como actos de violencia extrema hacia seres sintientes, que incluyen sufrimiento prolongado antes de su muerte. Según estas defensoras, esto va más allá de casos de simple maltrato y requiere una respuesta más contundente de las autoridades competentes.
La dueña de “Negrita” contó que la perrita fue hallada en condiciones que calificó de brutales, fuera de lo que sería considerado un accidente o abandono. El cuerpo presentaba mutilaciones y fracturas que, según ella, reflejan un trato cruel y deliberado hacia el animal.
A la fecha, denunció que la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México aún no le ha entregado el cuerpo de su compañera, argumentando desconocimiento sobre los resultados de los peritajes.
Ante la ausencia de avances claros en la investigación, activistas y vecinos han exigido al Gobierno de la Ciudad de México y a la Fiscalía que otorguen respuestas transparentes y medidas efectivas para detener este patrón de violencia.
Asimismo, han insistido en la importancia de que las autoridades consideren la protección y el respeto por la vida y bienestar de los perros, dado que, legalmente, estas conductas pueden constituir delitos de maltrato animal y crueldad con resultado de muerte, según la legislación aplicable en la materia.
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Expertos en criminología y psicología forense han observado que los patrones de violencia hacia animales que se presentan de forma intermitente, con fases de actividad y pausa a lo largo del tiempo, suelen estar asociados en investigaciones con individuos que exhiben conductas repetidas de maltrato y agresión prolongados.
Estudios realizados en diversos países han destacado que la crueldad hacia los animales no es un hecho aislado, sino que, en muchos casos, forma parte de un comportamiento más complejo que se manifiesta de manera reiterada y que suele asociarse posteriormente con la agresión física hacia las personas.
Fuente: El Diario de México

