Este lunes 16 de marzo más de nueve millones de habitantes en Cuba se quedaron sin luz luego de que el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) sufriera “una desconexión total”. La falla provocó un apagón masivo en toda la isla que podría durar varios días.
De acuerdo con la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE), la interrupción del servicio ocurrió alrededor de las 13:40 horas locales, momento en que el sistema colapsó completamente. Hasta el momento, las autoridades no han detallado las causas que originaron la caída generalizada del suministro eléctrico.
Por su parte, el Ministerio de Energía y Minas señaló que ya se activaron los protocolos correspondientes para iniciar el proceso de recuperación del sistema. No obstante, indicó que la falla no estaría relacionada con alguna avería directa en las termoeléctricas del país.
La restauración del servicio podría tomar tiempo, debido a que el sistema eléctrico cubano opera como una red compuesta por varias “islas de generación”. Esto hace que reiniciar toda la infraestructura desde cero sea un procedimiento complejo que puede prolongarse durante horas o incluso días.
Cabe mencionar que esta no es la primera vez que Cuba se queda totalmente sin luz. Como antecedente, se tiene registrado lo sucedido en 2022, cuando el paso del huracán Ian dejó al país sin energía eléctrica durante varios días. En aquella ocasión, las autoridades tardaron cerca de una semana en restablecer completamente el suministro en toda la isla.
Especialistas han señalado que este nuevo colapso evidencia nuevamente la fragilidad del sistema energético cubano, el cual depende en gran medida de combustibles importados y de centrales termoeléctricas obsoletas, muchas de ellas de origen soviético.
En Cuba, los apagones son frecuentes debido a la limitada capacidad de generación. En muchas regiones del país los cortes de energía pueden extenderse por más de 24 horas, aunque generalmente se trata de suspensiones programadas para administrar la escasez de electricidad.
Sin embargo, una desconexión total del SEN, como la ocurrida este lunes, es un evento más grave que paraliza por completo la actividad del país, afectando servicios, comercios y la vida cotidiana de la población.
La crisis energética también está relacionada con la alta dependencia del país a la importación de combustibles, principalmente provenientes de Venezuela y México, que cubren gran parte de las necesidades energéticas de la isla, a esto se suma que Estados Unidos lanzó amenazas de imponer aranceles a quienes exporten combustible a La Habana.
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Aunque algunos habitantes han normalizado estos apagones, el problema se amplia cuando la actividad del país se paraliza y se sume más en una crisis económica de la que no ha podido salir desde la pandemia, dejando una caída en el Producto Interno Bruto (PIB) del 15 hasta un 20 por ciento, así como una fuerte migración de ciudadanos en busca de mejores oportunidades.
Mientras tanto, el Gobierno continúa buscando alternativas para reactivar la economía y estabilizar el sistema energético.
Con información de El País.

