Lanza el PRI a sus trilobites de la CROC

Por Óscar González

86

Ya sabemos: es una noble tradición de los tricolores organizados dar preeminencia a sus ancestros jurásicos, a esos que sobrevivieron al impacto del meteorito de Chicxulub de hace 65 millones de años, ya sea en forma de lagartijas, aves canoras o priistas: tiranosaurios, diplodocus, brontosaurios, pterodáctilos y demás especies posteriores a Fidel “Velociráptor” Velázquez Sánchez, pero en Quintana Roo, ya bastante entrado el tercer milenio de nuestra era, de plano se volaron la barda: para dos candidaturas a presidentes municipales –la de Benito Juárez (Cancún) y la de Solidaridad (Playa del Carmen-Riviera Maya), que son justamente las económicamente más importantes– no se conformaron con asignárselas a los dinosaurios, sino que al dárselas a la priista CROC retrocedieron –días más, días menos– 540 millones de años para postular trilobites, que vivían felices, bailando tomados de las patitas –o pedúnculos–, por ahí a mediados del cámbrico, antes de escuchar el llamado del partido de Plutarco Elías Calles para ira a pelearles a los coaligados del PAN-PRD–MC y a los muy embrollados morenos las riendas de los municipios.
Ya ni Spielberg se lo hubiese imaginado: la monstruosa afiliación de alrededor de 35 mil personas al vetusto órgano de control sindical del PRI en Quintana Roo, por su papel nativo, asignado –que no decidido– de los trabajadores de la industria hotelera, como si estuviésemos viviendo en el siglo veinte, se pretende asignarle puestos de representación popular.
Perfil griego, no tiene Martín de la Cruz Gómez. Abdomen de lavadero, tampoco. Su sex appeal son millones y millones de pesos que entre cuotas, prebendas y extorsiones les saca a los trabajadores de Solidaridad, que con todo y la separación de Tulum es el municipio que más trabajadores-esclavos tiene la entidad y cuyos derechos de trabajo dependen de este guapetón.
Y eso que la Riviera Maya, pujante, creciente, no le llega ni a las corvas a Cancún en “cabezas de ganado”: lo que se cobra en el capítulo Benito Juárez es inimaginable. Tontos no son los mayocoles croquistas de la industria hotelera quintanarroense, así que una candidatura inviable, muy lejana a la menor posibilidad de ganar, Mario Machuca Sánchez, un mago del bon vivant cancunique, algo, algo turbio, algo inconfesable, necesariamente debe significar.
¿Quién en su sano juicio le pone dinero bueno al malo? Tampoco es guapo él, pero el glamur lo sigue. Lo insano es que se supone que uno de sus mejores negocios consiste en escamotearles las propinas a los trabajadores hoteleros de Cancún, donde los salarios son tan malos y la vida tan cara que las familias son involuntariamente invernáculos de alto rendimiento de lumpen-proletarios, pandilleros y delincuentes.
Machuca mal, lo que se llama mal, no vive. ¿Para qué quiere ser candidato de una batalla electoral perdida, como Martín de la Cruz?
Nos aterroriza la pregunta. La respuesta podría congelarnos.

DEJA UN COMENTARIO

comentarios

2 COMENTARIOS

Comments are closed.