El Rumbo del Caribe

Imagen: Reporte Indigo

Por Carlos Alejandro

El escenario político de Quintana Roo, hoy como nunca antes, carece de rumbo y personajes que pudieran dar algún indicio de que las condiciones sociales del estado y sus municipios puedan mejorar.

Aunque le duela a muchos, los ciudadanos debemos reconocer que con la estrepitosa caída del PRI también cayeron la gran mayoría de opciones que hubieran podido representar alguna esperanza para las expectativas de la ciudadanía para mejorar la calidad de vida.

Hoy, el futuro político de Quintana Roo es oscuro, totalmente indefinido, la mayor parte de quienes militaban en el PRI, que fuera la primera fuerza política desde la creación del estado hasta el año 2008, hoy son parte de morena, así como varios panistas y la mayor parte de los perredistas, sin olvidar los satélites del PT, el Verde y lo que quedó del PES, partidos que basan su existencia en la parasitosis política que les permiten las leyes.

Ante el escenario expuesto, el hartazgo de la ciudadanía por la gran corrupción, el descaro y la impunidad que acostumbran los actores políticos, quienes no tienen el menor empacho para cambiar de partido, según sus ambiciones personales, quienes emitimos un voto con la intención de mejorar nuestras condiciones de vida, hoy no vemos una opción que nos brinde confianza para alcanzar un nivel de vida digno, acordé con las aportaciones que pagamos al gobierno, vía impuestos.

Prueba de lo último expresado es la muy escasa participación electoral del año 2018 por la que se renovó el Congreso Local mediante la integración de la XVI Legislatura, en la que los diputados que la conforman, en promedio obtuvieron un 12% de aceptación social, de la cual la mayoría fue producto remanente del efecto López Obrador de 2018, por lo que la aceptación social de quienes ocupan una curul es mínima, situación que deberían de considerar los actuales diputados locales y ponerse a trabajar para tratar de lograr obtener la legitimidad de la que carecen.

Por otra parte, en el año 2021, en Quintana Roo, tendremos elecciones para renovar ayuntamientos y el Congreso del Estado, así como en 2022 el cambio del ejecutivo estatal, pero lo que no tenemos en Quintana Roo, son políticos de nivel para satisfacer con eficiencia y eficacia las necesidades que demanda la población del estado en el desempeño de los cargos de elección popular para beneficio social y mejora en las condiciones de vida, por lo que los partidos políticos nos quedan a deber y mucho, así que vayamos analizando perfiles de personas y no fantasías y promesas de partidos, nuestra sociedad requiere responsabilidad y compromiso real, ya basta de promesas incumplidas y saqueos descarados.