“Amigo”

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Por Rocío Martínez Preciado

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La palabra “AMIGO” se deriva del verbo latín Amare que significa amar. Escuche una vez decir a alguien si contara mis amigos con los dedos de mi mano, me sobrarían dedos, lo cual yo reflexione en mi interior.

¿Esa persona le sobra dedos, para nombrar amigos? ¿Estará él anotado en los dedos de muchas personas? Porque por lo regular, pedimos sin dar y otras veces damos y exigimos que nos den.

Observemos que “¡La barca no avanzara, si un simple cordel lo ata a la orilla!”. Desatemos ese simple cordel de nuestra barca e invitemos a todos a subir a ella. Sin opinar, que tipo de calzado lleva o cual vestimenta si es sencilla u ostentosa. Las personas no valen por lo que llevan encima “Y la grandeza de tu corazón se mide por tu sencillez”.

“Súbete a esa barca y aprenderás más del camino a recorrerlo que si consultas todos los mapas del mundo”. Y todas aquellas personas que también conoces e invitaste a subir como tus amigos saben algo de ti que tú no sabes pero que necesitas saber “Aprende de ellos”.

¿Deseas éxito y amigos en la vida? Recuerda que “La gallina es la única que ha llegado al éxito sentada” así que muévete para recorrer el mundo cuando debas, usar una barca úsala, cuando sea un coche, una bicicleta úsala. Pero recuerda que lo mejor que tienes para caminar en el mundo no son tus pies. “Es tu corazón”, que va anidando todo lo que entra en él. Y aun así sea el que llamabas amigo y te lastimo u ofendió, dale gracias porque gracias a él aprendiste una lección. “La de la sensatez, la de madurez, al no responder lo que te lastimó y sobre todo agradecer que ese amigo te dio la más bella lección a lastimarte; esa lección se llama”… “PERDÓN”.

La gente de nuestro planeta “No está formada en una sola fila”. Observa con atención. En realidad todos forman un círculo y están tomados de la mano y lo que des tú al  que está junto a ti. ¡Con el tiempo te lo devolverá! “Regala hoy una sonrisa a un extraño” ”Podría ser lo más agradable pare él de todo su día”. Ser amigo es no preocuparte de lo que la gente piensa de ti, “si supieras que casi no lo hace”. “La felicidad no es otra cosa que tener salud y mala memoria”, decía Albert Schwestzer.

Cuando leí esta frase recordé mi felicidad y mi mala memoria encontrándome nueve años atrás internada en el hospital; a mi lado estaba una hermosa señora y digo hermosa, porque reflejaba un Cristo crucificado, enferma con diabetes con muchos problemas de salud, su corazón lastimado debido a que su único hijo le robaba a ella, por ejemplo, vendió su máquina de coser con lo que su madre se sostenía.

Otro día vendió la televisión etc. todo para comprar la droga que usaba. Esa hermosa señora me compartió su vida esos días cuando estábamos internadas juntas; a veces reíamos también con anécdotas divertidas, otras veces confabulábamos entre nosotras quejándonos de un piquete de aguja que nos lastimó, pero también de la sonrisa y amabilidad de doctores y enfermeras, pero al final entendíamos que esa enfermera doctor que no fueron amables con nosotros. Quizá en casa tuvieron mal día o quizá están con un problema o angustia que llevan cargando o lastiman sus corazones. Y cuando uno camina lastimado como cuando te vas apoyando con muletas tropiezas y “A veces  no te das cuenta y terminas lastimando a otros”.

Resulta que la señora hermosa la dieron de alta ¡Oh sorpresa! Al día siguiente ella regresó al hospital a visitarme a llevarme una macetita con flores artificiales y la colocó en mi buró; yo pensé: ¿Ella estuvo aquí enferma, lastimada, triste por su hijo y regreso al hospital a visitarme? Y llevarme ese obsequio cuando ella no tuvo motivo ni cita para regresar al hospital; fue un hermoso alimento a mi alma ese gesto de ella. Pasaron dos años hablando de felicidad y mala memoria  para recordar que un año atrás antes de estar con ella, yo me encontraba internada en otra ciudad donde me sacarían liquido de mi columna  y en mi cama de al lado estaba Nicanor, un señor muy delicado el me comentó le gustaba y recordaba una imagen de Jesús que vio alguna vez donde Jesús estaba sentado y sus brazos recargados sobre una mesa. Yo respondí: Se llama el “Divino Maestro”. A mí me dieron de alta primero y al día siguiente regresé al hospital a llevarle “La imagen del Divino Maestro que yo tenía en casa”. Entre en silencio y la coloque en su mesita frente a Él y al verla” Se soltó llorando”.

Yo me preguntaba ¿Cómo era que esa bella señora regresó a verme después de  que sufrió tanto en el hospital? Y mi mala memoria me hizo olvidar que yo había hecho exactamente lo mismo con el señor Nicanor. De verdad. “Dios no se queda con nada”

Saber ser amigos de nosotros mismos es cuando la soledad nos ayuda no a sentirnos solos. “Sino a encontrarnos con nosotros mismos para  poder entender a los demás”. ¿Cuántas veces nos quejamos del amigo y de sus acciones a las que no entiendes  porque se comportan como se comportan? Entender a los demás a través de la soledad no es malo y puede ser ella tu mejor amiga si así lo deseas y te enseñará a dejar esa atmosfera densa y pesada  y listos para  mirar un nuevo mundo.

Ayer asistí a un curso llamado “Ojos que no ven, corazón que sí siente”. Los integrantes fueron madres  ejemplares que sostienen a sus hijos enfermos. Y que saben que las personas a su alrededor al verlas,  realmente no las están viendo como debe ser: Con un corazón que sí sienta.

Asistí porque deseaba aprender para dar un poquito de mí, pero lo más importante fue saber que aprendí para mí. Escuché una lección. Entre más difícil sea la situación por la que atravesamos. ¡Se tiene la ventaja para llegar a crecer y ser más gigantes en la vida! Descubrí que también tengo a mis mejores amigos que son Dios y yo misma. Que aprendí de mi soledad interna a disfrutar a esa niña que vive en  mi corazón a escucharla y ponerla a bailar y a cantar cuando esté triste e invitarla a sonreír y decirle ¡Levántate la vida te espera día a día! Hay veces que escucho me dicen que bella es la labor de Dios y mía  dentro de Los Planes de Alonso como los viajes a los niños a playa. Lo cual respondo: ¡Ojalá lo hubieran visto a Dios, cuando él lo hace solo!

Estimado lector no contemos los amigos con nuestras manos. En algún lugar del mundo. Alguien está pensando en ti, alguien te quiere, alguien te extraña, alguien  te espera con los brazos abiertos. Alguien confía en ti. Alguien cree que eres el mejor. “En algún lugar del mundo hay una nueva  oportunidad para ser feliz” y si ya estás en ese lugar del mundo y de tu mundo. “Disfrútalo al máximo no lo desperdicies recuerda que hay muchos que aún lo están buscando”.

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