Rocío Martínez Preciado
Rocío Martínez Preciado

Rocío Martínez Preciado

Hoy hablaré sobre ella: Porque últimamente me ha buscado; lleva dos visitas en 15 días y me encuentra donde quiere que yo esté. Así sea el rincón más lejano de la tierra. Y eso me ha hecho escribir sobre “Ella”. Me tiene molesta, me tiene preocupada, me tiene triste, me da incertidumbre, “El que llegué así sin avisar a buscarme y lastimarte”. Pensé que ya se había olvidado de mí por completo, pero regresa de nuevo cuando menos lo espero.

La conocí cuando tenía yo 23 años de edad, yo era madre de Christian, que tenía en ese entonces 4 años y Monserrat tenía 5 meses de nacida.

Me encontraba un día en la sala de mi casa, con mi bebé recién nacida en brazos, cuando llegó “ella”.

Comencé a marearme y me desmayé no sin antes proteger a mi hija, la cuál, la aventé al sillón y yo caí en el suelo desmayada.

Pasaron los meses y siguieron desmayados de repente, hasta que mi hermano “Memo” que amo tanto me envió a consulta con un neurólogo y después de estudios supe el nombre de esa intrusa, de “ella”.

Se llama epilepsia, diagnóstico del neurólogo, producida por un golpe de niña o una temperatura y hasta de grande comencé con las crisis. El nombre correcto que define a “ella” es epilepsia, trastorno en el que se interrumpe la actividad de las células nerviosas en el cerebro, lo que provoca convulsiones.

Comenzaron a darme medicamentos, prohibido interrumpirlos; convulsionaba pero fui aprendiendo que si yo no dormía bien o estaba preocupada por algún motivo, eso la desencadenaba; tuve después a mi hija Rocío con riesgos de mis crisis de la epilepsia pero nació gracias a Dios bien. A los cuatro años siguientes me embarcé de mi cuarto hijo: Alonso.

Ese embarazo sí fue de mucho riesgo, ya que no podía tomar medicamentos porque le hacían daño a él y si los dejaba de tomar, podía convulsionar y le interrumpiría el oxígeno a él y podía morir.

Un 12 de diciembre embarazada aún de Alonso comencé con las contracciones, pensé: Qué hermoso día el de la Virgen de Guadalupe para nacer mi hijo. Pero horas más tarde convulsioné y mi hermano doctor me llevó de emergencia al hospital ,me comentan. Yo estaba muy mal y mi vientre brincaba mucho, mi hermano doctor me dio respiración artificial rumbo al hospital.

Increíble, los planes de Dios son de él: duré todo el día internada y al otro me dieron de alta porque aún le faltaba madurar más a mi hijo y no hubo ya mas dilatación ni contracciones, así que regresamos a casa.

Y el día 1 de Enero, o sea a los 19 días después ¡nació mi hijo Alonso!, sin problemas, ni contratiempos comencé el año con mi bebé hermoso.

Ahí me doy cuenta que mi hijo Alonso desde mi vientre nació luchando por vivir, nació con un hermoso plan de vida. Sus escasos 8 años de edad que vivió ya que él murió de Sarcoma de Edwin, cáncer de hueso. Me demostraron que ni “ella” la epilepsia, evitaría el plan de vida en que todos tenemos en la Tierra, desde que llegamos.

Han pasado muchos años en que llegó “ella” a mi vida y me he enseñado y he aprendido a conocerla, a cerrarle la puerta cuando comienza a molestarme, a hacerme sentir cansada, y entonces, llamo a mi guardián “que soy yo misma” y me inyectan vitaminas, tomo horas de más de descanso y así evitó que ella llegue a lastimarme.

Quise escribirle estas líneas a mi epilepsia para decirle que no podrá conmigo, para decirle que yo cuidaré a mi niña interior y no dejaré que la lastime.

Comprendo que las angustias, los problemas, las pérdidas de mis tesoros, cada niño que se me va de “Los Planes de Alonso AC” duelen, me derrumban, pero existe mi padre Dios que me sostiene y me hace entender que todos en esta vida, tenemos un plan y tenemos que luchar para conseguirlo.

Tengo niños de la Asociación que sufren de crisis de epilepsia y me entristece tanto verlos y a la vez el ver a sus madres cómo abren sus alas y los atienden en el momento, como ángeles guardianes, así me imagino que la virgen me cuida cada que me convulsiono.

Así que señora epilepsia aprendí a vivir con usted, aprendí “que todo lo puedo en Cristo que me fortalece”; aprendí que usted unas veces llegará como lo hace, inpestivamente sin avisar, traicioneramente por la espalda pero… no le tengo miedo porque usted me ha enseñado a ser más fuerte, usted me ha enseñado a cuidarme y amarme y saber que la única responsable de mi vida soy yo, ¡y que la vida es bella! y que ya he vivido tres años sin que usted llegara a fastidiarme, así que ahora que regresó de nuevo quiero decirle que no permitiré que nada ni nadie detenga mis pasos.

Y cada que usted me tiré, me levantaré con más fuerza y deeé en paz a mis niños porque sus ángeles guardianes que son sus madres, el amor de ellas y la luz de Dios también vencerán sobre usted.

Estimado lector: Te invito a cuidarte y amarte sea cual sea la enfermedad que estés atravesando porque nunca estarás solo, Dios te dio la vida para un plan y en ese plan el está contigo.

¡Dios por delante!

Rocio Martínez Preciado
Presidenta
Los Planes de Alonso AC
Cel. 4626058359
Correo electrónico: rociomartinez[email protected]

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