Joven

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Rocío Martínez Preciado

La palabra juventus en latín significa joven, también es la etapa de crecimiento de un ser viviente.

Delfino, un señor mayor que vino a pintar mi casa, comenzó a compartirme su tristeza, la cual al hablar, sus ojos deseaban escapar lágrimas.

“Mi hijo tiene 25 años, ya está casado y no entiende, conoce a una mujer, luego a otra y así, y ha tenido otros hijos con ellas, por más que lo regaño no entiende, me tiene muy triste su actitud, me preocupa que a veces no tiene dinero y luego viene y me pide para poner gasolina a su carro e irse a trabajar.

Yo sé señora Rocío, que de joven también fui muy inquieto, irresponsable diría yo, pero comprendí que estaba equivocado, ahora estoy bien con mi esposa y velo por mis hijos”. Yo le respondí: -Señor Delfino, ahora los jóvenes quieren comerse al mundo, ser joven es emprender, arriesgarse, llorar, caerse, levantarse, enamorarse, enfadarse, hacer locuras, es la etapa de crecimiento de un ser viviente. Así lo dice la palabra; “crecimiento”, y como padres no solo demos el alimento, el dinero, el cariño para que nuestros hijos crezcan, debemos enseñar ante todo el respeto hacia ellos mismos y sobre todo a sus padres, ya que son la mejor herencia.

Delfino ¿Usted le da para la gasolina?, bueno, así como dice que es para ir al trabajo, también será para ir a visitar a sus enamoradas, ya es tiempo que como padres deba aprender a decir “no” ¿Qué hace la mamá pájara para enseñar a volar a sus pajaritos? ¡Los avienta del nido!, esa es la mejor lección de la naturaleza que podemos aprender.

Vaya y dígale a su hijo: ‘Hijo yo me equivoque en la vida igual que tú, pero comprendí que estaba equivocado y sané, tomé el camino correcto de la vida por eso mismo, por mi amor de padre, deseo tomarte de la mano y dirigirte a él (Dios). Hijo siempre recuerda que tú naciste de una mujer que te dio la vida, esa mujer es tu madre, y tan sólo por eso debes de respetar a todas las mujeres’-.

Yo sé que no es fácil y no hay recetas para lograr actuar y entender como corregir a nuestros hijos, a veces en broma digo, los hijos deberían de venir como las lavadoras, con un manual para saber manejarlos.

Hace tres días tuve un evento a favor de Los Planes de Alonso en el Tecnológico de Monterrey campus Irapuato, ese  evento fue gracias a una joven decidida, inteligente, respetuosa, trabajadora y feliz de compartir su juventud; creciendo dando flores a quien se le atraviese en su camino.

Esa joven Regina, reina del Tecnológico de Monterrey, me llamó para compartirme su idea, deseaba invitar a sus compañeros de la escuela para que se cortaran el pelo y se raparan y así tener recursos hacia la Fundación, el cabello sería utilizado para crear pelucas para los niños enfermos de cáncer.  Fue simplemente maravilloso.

Dos días duró el evento, en el primero de ellos se pasó un vídeo de la labor de la asociación y fotografías de los niños felices en el mar, y por último el testimonio de una madre de lo que el viaje a la playa significó para su hijo.

Pasaron los jóvenes subastando su cabello, la verdad, lloré mucho, como les dijes:

-Este gesto habla muy bien de ustedes, pues no les importó que pronto sería su graduación, en donde desearían ir lo mejor presentables. Para mis niños es haberles hablado con el corazón en la mano diciendo: “Aquí estoy, no están solos”-.

Se reunieron 100 trenzas de las jovencitas y sus madres que se unieron, más 140 jóvenes que también se raparon, se reunió dinero para un próximo viaje donde se llevarán a niños a la playa, ¿Cómo se llama esa lección?, yo lo llamaría lección inmensa de amor.

Basto una chispita de luz de esa bella joven Regina para que se provocara “una hoguera de amor”. Un joven necesita un abrazo, un te quiero hijo, un te escucho, tocar lo más sensible de su alma y ellos responderán, porque el amor transforma.

Cuando nuestros hijos eran bebés no dejábamos de arrullarlos, acariciarlos, cantarles, besarlos, enseñarlos a dar sus primeros pasos, estableciendo reglas y horarios de alimentación para ellos, nos sentábamos con esos niños apoyándolos con paciencias en sus tareas, a aprender a leer sus primeras palabras, ¿Por qué ahora que son jóvenes, no seguimos dándoles esos abrazos esas palabras aprendidas juntas o un te quiero hijo?.

Los jóvenes necesitan reglas, necesitan comprender que si a veces los reprimimos es porque será lo mejor para ellos. Pero también toquemos ese botón que accionará todo su ser, ese botón se llama corazón; padres ellos son  tu luz, son parte de ti.

Madres durante 9 meses dentro de tu vientre hablabas en silencio con tu hijo el mismo idioma. sus latidos del corazón se unían en uno solo, ¿Qué ya crecieron y no entienden razones?, sólo busca detalles, cómo encender ese botón, escríbele una nota diciéndole lo que significa para ti, escóndela en su almohada para que ese día, que quizá discutiste con él, al acostarse la encuentre y recapacite que todo es por amor.

Cuando mi hijo mayor Christian estaba en mi vientre, tome un cuaderno y ahí escribía durante mi embarazo, le decía: hijo estoy tejiendo una cobijita, cuando seas grande descubrirás muchas cosas, etcétera, también escribí todos mis sueños y anhelos por él, luego le pegue la hoja de análisis de embarazo, también el listón que le ponen en su pie en el hospital; cuando nació, guardé ahí su primer vela de aniversario y cuando fue al kinder dibujó un sol en mi cuaderno, donde abajo le escribí: “Hijo Tu iluminas mi vida”.

Cuando Christian se casó, yo tomé ese cuaderno y se lo regalé diciéndole: “hijo te amo”. Algo tan sencillo como una nota de amor que des a tu hijo, se convertirá en la más bella historia de tu vida.

Estimado lector cuando sientas que la tinta de tu pluma se terminó, que se quiera agotar, cámbiala por otra pero sigue escribiendo, sigue luchando por el más grande tesoro que Dios te dio, tus hijos.

Dios te Bendiga

Rocío Martínez Preciado

Presidenta

Los Planes de Alonso

Cel. 4626058359

Correo: [email protected]

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