La serenidad

47

Rocío Martínez Preciado

Hermosa la oración de San Francisco de Asís: “Dios concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que sí puedo y sabiduría para conocer la diferencia y que se cumpla tu voluntad y no la mía”.
Muchas veces me he sentido impotente, frustrada, enojada, triste, desconsolada ante alguna situación que estoy pasando; mi mente se bloquea, mi corazón se encoje tanto que no me deja abrir el alma, ni contemplar y entender que existe un plan perfecto; un plan divino de Dios que mediante cada situación difícil, nos da una enseñanza de vida y un crecimiento como persona. La serenidad, es el valor de mantener la calma en medio de la dificultad.
Aquellas personas que vemos por la calle sonriendo y reflejando armonía a otros, son los que realmente desarrollan este valor. Además, motivan a los demás; generan sonrisas. Son personas capaces de estar en medio de un momento difícil y mantener la cordura para estabilizar su interior, lo que les ayuda a sentir paz.
Lograr llegar a esa situación, no es ninguna “fórmula mágica”, es encontrar la simplicidad de tu interior, tú corazón necesita ser arropado y entendido ante lo que le sucede en esos momentos; por eso debes concentrarte y decirle: ¡No permitiré que nadie interrumpa tu paz!”
Quise compartir este tema de la serenidad porque es el aspecto que más nos falta en el mundo; no hay serenidad, hay violencia, ansia de poder entre gobiernos, la falta de valores y la inconsciencia no nos deja entender que estamos acabando con el medio ambiente, matando el mundo.
Por otro lado, nos estamos volviendo más fríos y alejando de la espiritualidad, del amor al prójimo. La desintegración familiar es provocada por los aparatos electrónicos como los celulares, nos están separando de la única y verdadera comunicación con los hijos, familia y amigos, que es la de mirarse a los ojos, hablar y escuchar frente a frente un lenguaje perfecto, no frío de un chat con mensajes, porque un celular no te va a dar una palmada o un abrazo cuando lo necesitas.
Debemos tener sabiduría para comprender que lo simple de la vida está en contemplar una flor, por ejemplo; que se cierra por las tardes cuando se han ocultado los rayos del sol como si estuviera diciendo, “tomé lo necesario de luz y calor del universo, por hoy conservo mi paz y mañana, al amanecer, será otro día”.
Las historias de vida que llegan a mí a través de las dos asociaciones que presido no son fáciles de asimilar, porque soy humana, mi corazón frágil sufre al presenciar el dolor de mis madres con hijos enfermos de cáncer, o de las señoras que se están curando de cáncer.
No soy doctora, no soy psicóloga, soy simplemente Rocío, pero pienso que Dios, mi padre amado, me ha enseñado a reflexionar, a tener la serenidad y el entendimiento ante cada situación que se me presenta, es ahí cuando entiendo que todo proyecto humano puede primero obtener consensos para después naufragar, mientras de lo alto lleve la “firma” de Dios.
En la vida es importante saber cuándo dejar de discutir con las personas y simplemente permitir que se equivoquen.
Cuando entendamos que la simplicidad de lo bello y valioso esta en lo más común, vendrá esa paz a envolvernos.
Que belleza es descubrir que el sol, la luna, el aire, las flores, la lluvia y el arcoíris son nuestros hermanos, tal como los llamaba San Francisco, hermano sol y hermana luna.
Abrázate tanto, que llegues a encontrar la serenidad a tu vida y comprendas que solo tú eres el responsable de tu paz, que eres un instrumento de Dios y eso es la realidad. Dios te formo para recibir y dar, fluye como lo más hermoso, que eres ¡Tú!
Dios por delante.
Rocío Martínez Preciado.
Presidenta
Los Planes de Alonso.
Cel. 4626058359

DEJA UN COMENTARIO

comentarios