Los hombres y el mundo

Rocío Martínez Preciado

Esta es una historia de la vida real:

Antes de que el egoísmo de algunas naciones europeas impidieran la libre inmigración de los países de África, asolados por el hambre y la violencia de su gobiernos; antes de que el mar se convirtiera en el gran calvario y el triste cementerio que sigue siendo hoy; abordo de una endeble barca en el Mediterráneo, un grupo de pescadores veía cómo amenazante, se aproximaba una tormenta, no había ninguna otra embarcación cercana que pudiera auxiliarles, sólo a través de la radio, el capitán lanzó sus señales de alarma en busca de ayuda con la esperanza de que alguien la recibiera, y así lograran ser rescatados de ese mar que empezaba a tomarse embravecido.

Muy lejos de ahí, un radio aficionado captó el aviso de emergencia de la embarcación en problemas, a su vez él envió otro aviso y así sucesivamente se fue pasando la voz en el espacio radioeléctrico, hasta que una magnífica red de ayuda logró llevar la señal hasta el punto más cercano donde se encontraba la barca en peligro. Y por medio de esa formidable cadena humana, aquellos hombres pudieron ser rescatados con vida.

Esa historia que parece un cuento fantástico, es real, sucedió en la Europa de los años setenta del pasado siglo y quedó consignada en los avales heroicos de la solidaridad y la inclusión, que confirma la empatía que pueden sentir las personas al grado de estar hermanadas entre sí aunque nunca se hayan visto. Ese sentimiento compartido nos muestra que la generosidad no es, finalmente, si no la conciencia de que los hombres cuando queremos, siempre podemos contar los unos a los otros.

Ojalá que todos los hombres del mundo lleguemos a sentir esa empatía en nuestro corazón, que podamos apreciarnos por encima de la raza, el color, la preferencia política, incluso la preferencia religiosa; que aun sin conocernos, pudiéramos experimentar que somos parte de una misma especie, generosa, creativa, frágil, genial, compasiva y belicosa, pero finalmente unida por el simple hecho de participar en una naturaleza racional.

Esa naturaleza racional que nos hace semejantes, debemos entender que por poco que hagamos por los demás, siempre será mejor que hacer nada, que seamos capaces de entender que cada vez que sentimos empatía por alguien, estamos convirtiendo vínculos incluyentes que un día regresarán a nosotros.

Salir en busca del otro, es salir encontrándonos a nosotros mismos, debemos comprender que cada lágrima que ayudas a enjuagar, es un perdón futuro, que en cada mano que se une a otra para crear el apoyo mutuo, está la redención de todas las manos de la tierra. Si soñamos juntos cosecharemos realidades.

Hombre, tu no existes para conquistar, si conquistaste la luna dando el primer paso, ¿No podrás conquistar el respeto, el amor y la paz en el mundo?

Tu podrías ser uno de los pescadores indefensos que iban en esa barca, no esperes a que llegues a necesitar ayuda de otro, mejor conviértete en un hombre que brinda apoyo a las personas, que sabe entender, que prender una señal en su corazón para con los otros.

Tanto en “”Los Planes de Alonso” A.C. como en “Grupo reto Irapuato” A.C, las personas  me demuestran en cada momento el verdadero valor de la vida, por lo que, me duele hasta los huesos cuando uno de estos hermosos y benditos guerreros de Dios muere.

Por ello, hombres, les pido por favor, tomemos ese celular (que ahora se ha vuelto una adicción que nos aleja de la verdadera comunicación), para que ahora sea ese radio de rescate, enviado palabras de aliento, palabras positivas, palabras de amor, como un: ¡Aquí estoy! No esperes esperes ir a la luna para dar el primer paso, dalo donde sea que te encuentres.

¡Dios por delante!

Rocío Martínez Preciado

LOS PLANES DE ALONSO A.C.

Presidenta

Cel. 4626058359

Correo: rociomartinezpreciado@hotmail.com

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