Mujer di no a la violencia

Rocío Martínez Preciado

Mujer, si tan sólo supiera… si tan sólo pudiera… si tan sólo cambiara todo.

Es fácil  sentirse impotente ante las injusticias, los desastres, las enfermedades y las calamidades, incluso las pequeñas cosas que lastiman tienen la capacidad de hacerte sentir abrumada y estresada por la culpa de “no lograr hacer nada para solucionarlo”.

Hoy 25 de Noviembre “Día Internacional de la  Eliminación de la Violencia contra la Mujer“, me uní a la marcha que se celebró por este día, mi cabeza iba reflexionando         “¡Nosotras como mujeres somos increíblemente bellas y valiosas!”

En mi misión de vida con la asociación de Los Planes de Alonso, conozco muchas historias de madres que se acercan a mí para compartirme como se sienten lastimadas al ver que su esposo o familia, no las apoya en el camino que ellas recorren luchando por la vida de sus hijos enfermos.

Mujeres llorando, tristes, con corazón roto de impotencia ante las adversidades. Un día, escuche detrás de la línea del teléfono, “señora Rocío, mi esposo me abandonó y no tengo quien me ayude para poder atender a mi hijo enfermo para yo poder salir a trabajar”, lloraba esa gran señora.

Lo único que pude decirle fue: “¿Tu esposo te abandonó? Lo importante es que tú no te abandones a ti misma. Cuando descubras dentro de tu corazón a esa mujer hermosa que Dios creó, que Dios te hizo madre de un niño enfermo, pero que sabe tú eres, no sólo su madre, sino su mejor medicina que lo alentará, lo sostendrá y juntos saldrán adelante.

El secreto de la vida, es elegir la vida, y señora amiga mía, fortalece tu poder reuniendo fortaleza. ¡Tú podrás salir adelante lo sé!

Así como esa madre luchando en la vida, existen muchas niñas, jóvenes, mujeres lastimadas, humilladas, violentadas. Quienes debemos alzar la voz, pero no sólo en una caminata”, alzar la voz dentro de cada ser interior de mujer y decir ¡Basta! Y entender que… nadie más está a cargo de mi felicidad, yo soy el director de mi alegría y de mi vida.

Mujer, tú eres la grandeza, porque eres la grandeza del señor.

Nadie te hace daño, si tú lo permites te lo estás haciendo a ti misma.

Aprende un secreto cuando alguien te pregunte ¿Qué quieres? En vez de negar que tienes deseos e ilusiones, en vez de esconder el deseo de tu corazón por miedo al no obtenerlo intenta lo siguiente:

Pregúntate a ti misma ¿Que te haría realmente feliz? En las citas amorosas, en el trabajo, el matrimonio, la paternidad y cada relación en la que te encuentres ¡Debes tomar la responsabilidad de tu propia felicidad!

Concentra tu energía en diseñar la vida que querías, en lugar de esperar a que alguien más aparezca y te la ofrezca en una bandeja. Descifra lo que te hace feliz y elígelo todos los días, no depende de nadie más en el planeta hacerte feliz, no le corresponde a tu madre, a tu padre, a tu esposo, a tu pareja, a tu novio, a tus hijos, a tu jefe o colegas, ni a tus amigos, ni horóscopo, depende de ti y sólo de ti.

Todo comienza eligiendo ser feliz, cuando sientas esa sensación y dolor que te atora en sensaciones de miedo y fatalidad, pesar, tristeza y autocompasión, simplemente di            -¡Quiero ser feliz y lo voy a lograr!-.

Muchas de las veces no duele la espalda, duelen las cargas, no duele la cabeza, duelen las personas, no duele el estomago duele lo que no se digiere, no duele el hígado, duele la ira contenida, no duele el corazón, duele la falta de amor, no duelen los ojos, duele la impotencia.

Tu mujer hermosa, bella creada por Dios, alza la vista, levanta tus manos al cielo, toca las estrellas, sopla las nubes tal como algodones, píntate una sonrisa como el arcoíris, respira el aire fresco de un amanecer ¡Y abrázate a ti misma! Diciéndote -¡Me amo!-.

El amor nos sana, nos hace más atrevidas, porque empezamos a dejar el miedo de lado, el amor te da más oportunidades porque veras la vida en colores, el amor te da otra solución, te traerá más amor.

Y lo bueno… es gratis ¡Sólo lo tienes que sentir y listo!

Mujer, esa luz tuya que es capaz de dar vida y luchar como una leona por sus hijos, esa mujer grandiosa que eres tú, sólo di: -¡Basta!-.

-¡Nada ni nadie me afectará sin mi consentimiento!-.

Mujer de Dios hoy y siempre quiero decirte: ¡Dios te bendiga! ya lo hizo cuando te creo.

 

¡Dios por delante!

Rocío Martínez Preciado

Los Planes de Alonso AC.

Presidenta

Cel. 4626058359

Correo: rociomartinezpreciado@hotmail.com

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