Mundo, ¿Te duele?

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Rocío Martínez Preciado

Mi mente últimamente está muy triste y preocupada por las noticias desastrosas que se han suscitado, como el incendio del Amazonas, la contaminación al 100%, etc. Todos los humanos parecemos podadores, sí podadores, no jardineros, porque estamos cortando todos los recursos de nuestro mundo, es decir toda nuestra vida.

Es increíble que cuando camino por la playa observó a los niños jugar con vasos de plástico que después abandonan ahí mismo, en la arena a la orilla del mar y por consecuente las olas se los lleva. Esas familias que van a pasar un día de playa a disfrutar de ese hermoso panorama y nadar en las cálidas aguas, sentir esa energía y paz que brinda el fabuloso mar y a cambio, como pago de ese día, dejan tirado basura, bolsas de plástico, envolturas de frituras y envases de refrescos; una respuesta ingrata al mar a cambio de lo que disfrutaron.

Esa basura que dan de comer al mar, será alimento de los peces, de las aves, como las gaviotas que ven flotando las tapitas de refresco, las cuales se han encontrado increíblemente en el interior de peces y aves, esta destrucción de la naturaleza se suma el reciente incendio en el Amazonas.

Aunque los humanos somos tan “inteligentes y desarrollados”, que somos capaces de crear nuevos celulares, aparatos electrónicos con increíbles programas, creamos autos con alcances y maquinaria cada vez más desarrollados; sin embargo, esa inteligencia del hombre en la ciencia lo ha hecho estar ciego y mudo ante lo que al mundo le duele.

Hay claros ejemplos de la devastación que el hombre está causando con la cantidad de plástico generado, especialmente en el ecosistema marino.

Hemos llegado a un nivel tan terrorífico, que según la Organización de las Naciones Unidas (ONU) habla de que nos quedan 31 años de vida; de acuerdo a un comunicado donde han participado más de 250 mil científicos de todo el mundo con más de 3 años de estudios, señalan que en el año 2050 al paso que vamos, la tierra, no nada más estará sobre explotada, sino que estará en un desbalance total, que más de un 80% estará destruida.

Lo que quiere decir que las selvas serán desiertos, ya que todo lo que talan de las selvas se convierte posteriormente en un desierto árido, los mares estarán en su capacidad máxima de tolerancia con la basura de plásticos, de contaminantes; los ríos también estarán contaminados. Cada vez que se abre la llave del agua hay contaminantes en ella, además de los “famosos” micro plástico en la comida.

Lo que está pasando NO es una mentira, todos somos culpables “podadores” al lastimar al mundo. Por favor, ¡No hay que rendirse!, unámonos todos a decir ¡Ya basta!, comencemos en casa, en un baldío o terreno que haya cerca de donde vivimos, sembremos uno o dos árboles y cuidémoslos, conviértete de talador a sembrador.

¿Te imaginas lo que eso significa?

Si tú comienzas, tu vecino hará lo mismo y el vecino de tu vecino igual, serás ese colibrí al que un día el león le dijo: “Colibrí, ¿Qué ganas con ir a río y tomar agua en tu pico para luego aventarlo a las grandes llamas que están quemando y devorando el bosque”, -ese colibrí respondió- Yo solo hago lo que está de mi parte-.

¿Mundo te duele?

Quisiera limpiar tus lágrimas y secarlas con un rayo de sol, quisiera dibujarte una sonrisa con un arcoíris y quisiera decirte, “mundo no llores”, aún es tiempo, no te mataremos,  dentro de ti encierras y guardas lo más precioso, el mejor tesoro del universo, el hombre creado por Dios.

Comenzaremos a amarte, sanaremos tus heridas día a día porque cada uno de nosotros, esos hombres tan inteligentes que han desarrollado miles de aparatos y descubrimientos científicos, desarrollaran dentro de sí, sabiduría, capacidad, entendimiento para actuar y sanar tus heridas.

Amigo lector, te invito a ir por ese albor y comenzar a curar al mundo, el mundo es tu casa y es la mía, ¡Amémosla!, porque atesora lo más bello, la vida.

Dios por delante.

Rocío Martínez Preciado.

Presidenta

Los Planes de Alonso.

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