Rocío Martínez Preciado

Podremos decir que no es fácil ser feliz; por ello, vino a mi mente los finales de los cuentos que de niña yo leía, en los que terminaban, “Y fueron muy felices”.

Me pregunto ahora de adulta, ¿Por qué esperar hasta el final de una historia para ser felices? lo sé, la vida no es fácil, pero tampoco imposible. El hombre valiente, no es aquel que siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo.

Por ejemplo, Flor, una señora de una comunidad que hace dos años tuvo una tragedia, pues al intentar pasar la vía del tren acompañada de su hijo Juan Pablo de 6 años, el tren hizo que le amputaran una parte de su pierna, mientras que a su hijo la pierna completa y parte de la otra.

Ahora yo al contempló a Flor con una prótesis apoyándola y levantándola como una guerrera, lo mismo que su hijo. Pero, no solo gracias a la ayuda de unas prótesis, se levantaron, se levantaron por un “se feliz”, porque su corazón quizás no olvidara el terror, la tristeza, el dolor, la culpa de lo vivido, pero ella, conquistó ese miedo y ahora su rostro dibuja esa sonrisa hermosa que me dice, las mejores cosas de la vida no son las objetos, son las batallas que nos han hecho fuertes, las caídas, de las que nos han levantado, las enfermedades que nos han hecho valorar nuestra vida, las sonrisas que han dibujado nuestro rostro a pesar de unas lagrimas que lo han mojado.

Flor, gracias por hacerme entender que tú y tu hijo son ángeles de dios que nos dicen “si se puede, se feliz”.

En lo personal, después de mis batallas, contra la epilepsia, mis dos operaciones de columna, la trombolia pulmonar que me ocasionó un shock anafiláptico, en el que morí, se detuvo mi corazón por unos minutos y regrese a la vida, -gracias a Dios y al Espíritu Santo que ilumino a los médicos-, además de mi más grande dolor, la partida de mi niño al cielo; me quedo con una gran lección, “cuida tu cuerpo, como si fueras a vivir por siempre, y cuida de tu alma como si fueras a morir mañana, y se feliz.

Hoy desperté , y al abrir mis ojos y contemplar la luz del sol que entraba por mi ventana, invitándome a sonreír, diciéndome: “Rocío, Dios me envió para decirte que te ama, se feliz, hoy tienes un regalo de vida, ábrelo y disfrútalo, es tuyo”.

Muchas veces, nos obsequian un regalo y no es de nuestro agrado, pero no nos detemos a pensar que esa persona lo compró con cariño hacia nosotros, y si por ejemplo nos regalan unos zapatos que nos gustan, pongámonoslo y en nuestro caminar pensemos en bendecir a esa persona, por dar de su tiempo, dinero y sobre todo amor por el obsequio. Así comparo mi día, Dios me dio hoy un nuevo amanecer, es bello, pero mis problemas no me dejan contemplarlo de esa manera, me ponen una venda en los ojos, la cual no me permiten contemplar la grandeza de Dios y su amor por darme ese regalo de vida, un nuevo amanecer. Existen muchas personas que ya no amanecieron para ver esos rayos de luz iluminando su ventana.

Señor, ayúdame a ser agradecida, a saber que tu regalo es lo mas hermoso que puede suceder.

Ese regalo es llenarme de la luz del sol, cuando muchos carecen de la vista, o escuchar los sonidos fuertes, aunque a veces molestos, otras veces dulces, como el de un pájaro cantando, o la risa de las personas, cCuando muchos están sordos y mudos.

Se feliz, pero no por alguien, ni tampoco por algo; mejor con alguien, se feliz porque al fin y al cabo es lo que te mereces.

Cantemos: “Una sonrisa puede más que todo”.

Si te sientes solo, si te sientes triste, busca una sonrisa que te hará feliz y esa sonrisa búscala dentro de tu corazón, dibújala en tu rostro y dile a tu cuerpo, así como Flor y su hijo, “adelante, no permitiré que nada ni nadie detenga mis pasos”.

Amigo lector; tú eres dueño de tu vida, solo tú eres responsable de ella, no permitas que nada ni nadie te afecte.

Abre el regalo diario de vida que Dios te da y se feliz.

¡Bendiciones, Dios por delante!

Rocío Martínez Preciado

Presidenta

Los Planes de Alonso

Correo: [email protected]com

Cel. 4626058359

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