Si los momentos bellos fueran fáciles, entonces no serían bellos

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Rocío Martínez Preciado


Leí alguna vez estas frases que me encantaron, “no duele la espalda, duelen las cargas; no duelen los ojos, duele la injusticia; no duele la garganta, duele no lo que no se expresa o se expresa con furia; no duele la cabeza, duele los pensamientos; no duele el estomago, duele lo que lo que el alma no ingiere; no duele el hígado, duele la ira contenida; no duele el corazón, duele la falta de amor, y es precisamente él, que contiene la más poderosa medicina.

Brindar amor es la mejor medicina que el universo nos proporciona para curar cualquier herida. Si los momento bellos fueran fáciles, entonces no serían bellos.

Cuántas veces nos enojamos y guardamos resentimiento, molestia por alguien que nos lastimó, ofendió e insultó, sea amigo, conocido o familiar, pero debemos comprender que esa molestia que cargamos, nos lastima más que a los demás. No sera fácil a veces perdonar, pero tendremos lo mas bello, paz en nuestros corazones.

Diario saco una tarjeta de versículos y le pregunto al señor, -qué quieres decirme hoy-, y  hoy me señaló a Mateo 7:12, así pues, “hagan ustedes con los demás, como quieran que los demás, hagan con ustedes”. Yo sé que muchas veces no recibimos lo que damos, pero debemos hablar con Dios para pedirle que nos ayude a no juzgar, nos llene de amor y comprensión para con nuestros semejantes.

Esto habla del perdón, del nacimiento interior en cada uno de nosotros. Jesús fue juzgado, llamado ratero, lo insultaron, lo lastimaron al grado de matarlo, pero ahí nos demostró que si los momentos bellos fueran fáciles, entonces no serían bellos. Él a cambio de sufrimiento, resurgió en amor incondicional y perdurable en cada uno de nosotros, que es nuestra bandera cuando más lastimados nos encontramos.

Viene a mi mente, esas madres que luchan por sus hijos enfermos de cáncer, pegadas a la cama de hospital, no importa cansancio, falta de comida o sueño, porque saben que se encuentran con ese tesoro que tienen en la vida, y si los momentos fueran fáciles, entonces no serían bellos. Y bello es acariciar a su hijo, besar su mejilla, alentarlo, abrazarlo aun a pesar de las sondas conectadas con que se encuentran por el tratamiento.

Recuerda siempre, que cuando sientas dolor, tristeza, angustia, miedo, ¡No temas!, es Dios quien te está puliendo, y él no pule vidrio, sólo piedras preciosas. Mamá María sabía lo que lo le iba a pasar a el niño tan amado dentro de su vientre, no era fácil, era difícil, su amor de madre dolía, pero sabia que ese niño entregaría en el futuro todo su amor a la tierra, abriendo el cielo y corazones de amor a muchos más.

Me nutre el alma cuando se acercan a mi persona, como cuando una señora que vendía globos en la calle se acercó mientras estaba en un evento de mi asociación, en esa ocasión me dijo: “Sra. tenga estos 20 pesos de mi primer venta, para los niños”. Eso es amor, dio, no lo que le sobraba, dio la primer moneda para otros, aun sin saber cómo sería su venta del día, y considerando que ella tiene necesidades en su casa, su entrega fue incondicional; si los momentos bellos fueran fáciles, entonces no serían bellos, noté su sonrisa al estirar su mano con esa acción, su rostro dibujaba una luz bella y radiante.

Otro día, vendiendo rebanadas de pay en apoyo para la asociación, se acercó una señora de escasos recursos con tres niños, y me preguntó por el valor de la rebanada, costaba 15 pesos, pero le dije 10 pesos, porque seguro no contaba con ese dinero , a lo que me contestó, “no gracias”. Después mintiéndole, le dije: -Sabe hoy es mi cumpleaños, quiero festejar, le regalo las rebanadas para celebrarlo-; se las entregue y se marchó, luego otra señora que observaba a un lado para comprar pay, me dijo: “Señora tenga el dinero de las cuatro rebanadas de pay de la señora que acaba de irse”.

Recibí ese  dinero porque esas rebanadas eran de amor, fueron regaladas con amor se comerían “amor…didas” y darían amor a mis niños curando de cáncer, ¡Dios en todo momento estás!

En lo personal, esas vivencias son bálsamos a mi corazón que me dicen, “adelante Rocío” y observar como llegan a mi vida personas, que dan amor a niños enfermos como mi hijo Alonso, son medicina a mi corazón, nutren mi tristeza, como cuando alguno de mis niños muere, siento mucho dolor.

La semana pasada Elian fue con Dios, un bello niño de 13 años, su tumor en cabeza lo había dejado ciego, su mami Guadalupe era la luz de sus ojos, cuando fuimos a Manzanillo y él sentía el movimiento del mar, el sonido y arrullo de las olas, ella le explicaba todo lo que le rodeaba con todo el amor de madre, Lupita, Elian será la luz en tu vida cuando sientas obscuridad, por lo que pases, él sera el ángel que guié tu camino.

Lector: Muchas veces sentiremos nuestra carga pesada, así como José, que con miedo tuvo que esconderse del peligro que amenazaba a su hermosa carga y tesoro, el niño Jesús, que luego nacería, y aunque tuvo miedo, estaba seguro que el nacimiento de su hijo sería luz radiante en el mundo y en muchos corazones hambrientos de amor.

Que el día de hoy, nazca ese niño en ti valorando cada instante de tu vida, aunque existan días en que a veces sientas desfallecer, recuerda, si los momentos bellos fueran fáciles, entonces no serían bellos.

Dios por delante.

Rocío Martínez Preciado

Los Planes de Alonso

Presidenta

Cel. 4626058359

Correo: [email protected]

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