Siembra

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Rocío Martínez Preciado

Dios hizo las reglas entre el cielo y la tierra, esa fue su primera siembra, poner la semilla de Adán en Eva y nació el hombre.
El hombre puede vivir con gran nobleza, el soldado se pasea con gran pompa y orgullo, el navegante deambula por el inmenso océano, pero para que esto o aquello pudiera ocurrir, el agricultor debió alimentarlos a todos. El escritor sueña, el poeta canta, los artesanos hacen maravillas, el médico cura, el abogado defiende, el minero sigue las pistas de la fortuna, pero para esto o aquello que pudiera ocurrir, el agricultor debió alimentarlos a todos. El comerciante puede comprar y vender, el maestro cumple su deber, los hombre pueden pasar el tiempo ocupados o tan solo pasar de “rey a mendigo”, pero para que todo esto ocurra, el agricultor debió alimentarlos a todos.
El comercio agrícola es de gran valor, el socio del cielo y la tierra, es también, socio del sol y la lluvia y ningún hombre pierde por sus ganancias, el hombre puede caer y levantarse, pero el agricultor debe alimentarlos a todos.
Dios bendiga al hombre que siembra el trigo, al que nos provee la leche, la fruta y la carne; hace que su bolsa sea pesada y el corazón ligero, que su ganado y maíz siempre vaya bien. Dios bendiga a la semilla que el agricultor deja caer entre sus manos; Dios, el sembrador de la vida.
Siempre nos encontramos con la dificultad, por ello, el impulso que nos mueve constantemente es el control en nuestra vida. El movimiento natural de nuestro corazón, es como si la vida se avivara más en el mundo de lo feliz. El sembrador Dios, revive en grado infinito y abundante todas las condiciones requeridas para hacernos felices.
Él nos pide cuidar con amor todos los pequeños detalles, que sembremos cada uno en la vida; “tuve hambre y me diste de comer, sed y me diste de beber, peregrine y me acogiste, estaba desnudo y me vestiste. Cada vez que lo hiciste a uno de mis hermanos más pequeños, me lo hiciste a mí.”
Todos en la vida en nuestro caminar, deseamos una palabra de aliento, cuando las cosas no han ido bien y necesitamos compresión de los demás cuando a pesar de la buena voluntad nos hemos vuelto a equivocar. Entonces cuando llega la importancia de las pequeñas cosas, como una palmada, una sonrisa, un abrazo, un te quiero, estrechar una mano, limpiar una herida, compartir un pan, ¡Ahí es cuando comenzamos a sembrar!
De niña contemplaba el rancho de mi padre, en las tierras oscuras se sembró una pequeña semilla, luego la vi brotar en una planta pequeñita, pero con un color verde de la esperanza, al tiempo cambió su color llamativo, como diciendo “¡Aquí estoy, tu me sembraste! Que emoción”. Supongamos que esa semilla era el trigo, con esos colores hermosos fue creciendo, y después al cosecharla, por cuántas manos pasaría esa semilla convertida en trigo; por el sembrador, el comprador de trigo, las personas que los muelen, el que entrega la harina en un almacén o una panadería, donde terminará siendo una bendición convertido en pan, en alimento para muchos.
Así asemejo mi vida y la tuya. Seamos esa pequeña semilla que brote, que aliente a los que están a nuestro lado.
Hoy recordare a Yadira, mamá de Diana de quince años, que murió hace un mes. Esas hermosas sembradoras mamá e hija, sembraron su lucha contra la enfermedad del cáncer, ellas quitaban las espinas, que eran los piquetes de las agujas de la quimioterapia, y las convertían en dulces sonrisas, soportando todo, y al hacerlo sembraban valor y confianza en el hospital a más niños como ella.
La fortaleza de esa madre alentaba a otras y era ejemplo de fe y confianza de que todo estaría bien, sembrar es fácil, cuidar la semilla es lo difícil, mas nunca imposible.
Nuca dejes de pasar ni un día de tu vida sin sembrar, hay muchas personas a tu lado que necesita del alimento de tu alma.
El próximo 24 de octubre, Los Planes de Alonso viajará a Playa del Carmen con un grupo de seis niños enfermos de cáncer y sus madres. ¿Y adivina quién va?, va Yadira, madre de Diana, ¿Y sabes a que va?, va a apoyarme en el viaje, a sembrar amor, luz y fortaleza a niños enfermo, como su hija Diana, y les dirá (así como yo, que también perdí a mi hijo Alonso, que está en el cielo), “continúen, vivan día a día, momento a momento”. ¡No teman!, ese sembrador, Dios, los cuidará y protegerá cuando las tormentas quieran lastimarlos.
Estimado lector:
Te invito a sembrar, dejar tu semilla en el mundo, comparte amor y la luz de tu vida, Los Planes de Alonso y yo, también la necesitamos. Compártenos un poco de ti.
Dios por delante.
Rocío Martínez Preciado.
Presidenta
Los Planes de Alonso.
Cel. 4626058359

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