Tu paz

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Roció Martínez Preciado

Estas dos palabras “tu paz” son la parte más importante de esta primera petición de San Francisco. Cuando piensas en “paz”, piensas en Dios, piensas en la paz.

Esto es lo que ocurre cuando estamos en contacto consiente con Dios; conéctate con tu sentido espiritual más elevado, es lo mismo que vivir la paz de la que proviene de Dios.

Es una cualidad única, todos los hombres que pueden dar esa paz, son diferentes a los demás, pero, ¿qué es esta paz?, es la expresión de la inteligencia creativa universal, que se extiende a todos, ¿Y qué pierdo cuando permito que mis pensamientos acaricien la ilusión de los problemas?

Edgar Mitchell, comandante del Apolo XIV y sexto hombre que piso la Luna, me contó que cuando estaba dando la vuelta al astro pudo tapar la Tierra con el dedo pulgar desde su cápsula; en ese momento tuvo una revelación al ver millones de objetos celestiales moviéndose, girando y orbitando en armonía, se dio cuenta de que formamos parte de un sistema inteligente de paz. Dentro de cada objeto existe esta misma armonía pacífica y esto incluye la Tierra, cada milímetro del planeta, cada objeto y cada ser vivo.

Tu paz es la esencia de nuestro universo. Es Dios en acción, es el amor infinito, no hay ira, miedo, codicia, malicia ni envidia, solo un vasto océano de paz siempre asequible; en este lugar los problemas no existen y está sólo a un paso.

El aspecto más convincente de todo esto es, que “tu paz” puede ser exclusivamente tuya todo el tiempo, cada vez que tomas la decisión de que así es como vas a vivir. Tu paz se convierte en aquello de lo que eres instrumento.

Aun cuando te parezca imposible, cuando te hallas en presencia de tantos problemas, no sentirse en paz es consecuencia del error de tus pensamientos, los pensamientos que te alejan de tu paz son más o menos así:  “si fueras un poco más como yo, ahora
no estaría alterado”, “si el mundo fuera como yo creo que debería ser, podría sentirme en paz”.

Pero, la gente no es como tú quieres que sea, y el mundo tampoco encuentra la paz cuando reeducas tu mente, para que acepten la vida tal como es y no como crees que debería ser. Por sencillo que parezca. Este es el secreto para ser un instrumento de la paz de Dios.

No te pido que te vuelvas indiferente o apático, sino que simplemente observes el mundo y a todas las personas tal como son, no tengas pensamientos que te hagan abandonar tu energía pacifica natural.

En una capilla del Siglo XIX de Nueva Inglaterra encontraron un texto conocido como “desiderata”, que contiene mucha sabiduría y una frase exquisita: “evita las personas ruidosas y agresivas, son vejaciones para el espíritu y te alejan de tu paz”. En lo particular me agrada mucho lo de “no permitiré que nadie interrumpa mi paz”.

Hablando de “mi paz”, acabo de regresar de un viaje de playa con siete niños enfermos de cáncer, sus madres y una señora también con cáncer, todos familia de Los Planes de Alonso.

Regrese a casa muy agotada por la logística del viaje desde días antes de partir al mar, cuestiones de reunir fondo para los gastos, etc. La epilepsia que tengo me afecta más de lo común, los problemas emocionales me desgastan mucho más que a otra persona, no solo mi cuerpo y cabeza, también mi corazón.

Esto debido a que días antes de ir a la playa, Diana, una niña de mi asociación, con tan sólo 15 años había muerto, su mami me compartió lo que le dijo “no me quiero morir”, esas palabras sonaban en mi corazón como un cuchillo lastimándolo, pero trate de abrir mis ojos en el interior de mi alma, y le dije a esa mami -Diana se fue abrazada con tanta luz de amor de su madre, por eso no deseaba irse, porque tenía miedo a pensar que iría a la oscuridad al morir, mas Dios, estoy segura, le habrá dado esa paz envuelta en su luz, y ahora ella te compartirá esa paz que tiene, por qué ya es tu ángel custodio.-

Muchas veces me preguntan, cómo le hago para sobrellevar tantas emociones de mis niños y sus mamis, y les respondo, -es un trato que hice con Dios cuando mi hijo Alonso estaba grave yo le dije a Dios, ‘si, te lo vas a llevar dame la paz y la fuerza para entregártelo’ y él me ha contestado-.

Como a los dos días de regresar de este viaje de la playa y refugiada en mi recámara, me sentía agotada, aunque feliz por las bendiciones del viaje, pero era tanto mi agotamiento que le dije por la noche a mi madre, la Virgen, “señora madre mía, como desearía que estuvieras sentada y yo postrarme sobre tu regazo, para que me acariciaras y me hablaras de tu amor hacia mí. ¡Fue increíblemente excepcional!

Al despertar por la mañana, me hablan de grupo ACST para decirme que deseaban llevar a la Virgen de Guadalupe a mi casa para rezar el rosario y que invitara a mis niños de la asociación.

¡Dios mío cuanto me ama tu madre!, le pedí que deseaba recargarme en su paz y amor y ella me respondió con esa llamada.

Llegó a mi casa a decirme, “no estoy yo aquí que soy tu madre”, les compartí a ese hermoso grupo de oración lo que me había sucedido, fue entre mis niños y yo una hermosa comunión con Dios y la Virgen, esa tarde en oración.

Estimado lector: la paz no está lejos, está en tu interior, si deseas paz en el mundo habla de paz, porque si estás en paz, hay al menos un poco de paz en el mundo, compártela con los demás y todos los demás estarán en paz.

Dios por delante.

Roció Martínez Preciado.

Presidenta

Los Planes de Alonso.

Cel. 4626058359

Correo: [email protected]com

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