En Cancún, está descendiendo la percepción de inseguridad y ello es el resultado de mejores estrategias de combate a la delincuencia común, el combate a la impunidad, el fomento a la reconstrucción del tejido social y desde luego, a una mejor estrategia de procuración de justicia, a través de la Fiscalía General del Estado, resulta fundamental apuntar el hecho de que en esta labor, confluyen los órdenes estatal y municipal para lograr estos resultados, aunque el nivel federal nos debe mucho aún, sobre todos consideramos las deshonrosas bajas del delegado y la subdelegada acusados de actos de corrupción.

Claro, si fuese más óptimo el trabajo de la FGR, los números mejorarían con mucho más margen, sin embargo, el trabajo de los restantes niveles de gobierno, afortunadamente, nos tienen en una situación radicalmente distinta a la anterior administración municipal, la de Remberto Estrada y más aún, durante la administración estatal del gris pero célebre personajazo, Roberto Borge Angulo.

Resulta que, la pregunta que plantea, no sólo el Inegi, diversas organizaciones aún ciudadanas, las cuáles, no sólo miden la percepción, además hacen un análisis de la numeralia que registra la administración federal, es en el sentido de si el entrevistado considera que vivir en su ciudad es inseguro, a lo que, en esta última medición se obtuvo el siguiente resultado, el 86.2 por ciento respondió en sentido afirmativo, le parece mucho, pues sólo considere que en el anterior estudio que se hizo en el mes de junio, la percepción afirmativa obtuvo el 88.6 por ciento y en septiembre de 2018, la respuesta positiva fue del 92.8 por ciento, ello representa una disminución, en relación a junio de 2019 del 2.6 por ciento y del 6.6 por ciento en relación a la medición de septiembre de 2018.

La media nacional se ubica en el 71.3 por ciento, lo que significa que se deben aún muchos esfuerzos para bajar mucho más la percepción, pero lo cierto es que esta disminución sí se ve reflejada en trabajos más contundentes para contener a la delincuencia común y desde luego, a la organizada.

Lo anterior lo menciono porque lo que se hace cada vez más común, es la información sobre la captura y aún más, en la vinculación a proceso de cada vez más delincuentes. Lo anterior, no sólo tiene relación con un mejor trabajo policiaco, es fundamental hacer ver que los cambios que se registraron en la Fiscalía General del Estado (FGE) están arrojando resultados y la receta es simple, con la salida de Miguel Ángel Pech Cen se acabó la corrupción que permitió a cualquier cantidad de delincuentes lograr su libertad, mucho antes incluso de que se les iniciara una investigación por los hechos que habían permitido su puesta a disposición.

La voluntad de las autoridades municipales es también un factor determinante, en aquéllos municipios en los cuales los presidentes municipales mantienen vínculos con la delincuencia organizada, el trabajo policial aún registra resultados pobres, desde luego, resultado de la impunidad que podrían ofrecer los propios alcaldes o cualquiera otro de sus funcionarios públicos.

Pero no es el caso de Benito Juárez donde los números de los logros en materia de seguridad pública son palpables y cuantificables en este tipo de encuestas, por fin logramos ver en Cancún una curva en sentido opuesto al fortalecimiento de la delincuencia. Que falta mucho por hacer, ello es evidente, pero también es responsabilidad de los ciudadanos apoyar a que la situación mejore, a través de la denuncia de las personas que sabemos, se dedican a delinquir, no podemos seguir con el desinterés o la tolerancia a actitudes que se pueden convertir en la tragedia personal de cualquiera de nosotros.

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