Dos meses viviendo en el Congreso; las feministas de Quintana Roo

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Dos meses viviendo en el Congreso; las feministas de Quintana Roo.
Foto: Siempre Unidas/Dos meses viviendo en el Congreso; las feministas de Quintana Roo.

Chetumal.- Aunque existe ya un calendario para abordar la despenalización del aborto, existen otras nueve iniciativas que la Red Feminista Quintanarroense le exigió al Congreso del Estado que atendiera y en donde ven nulos avances, afirmaron hoy integrantes de estos colectivos, en rueda de prensa virtual.

Las activistas cumplen hoy dos meses desde que tomaron la sede del Congreso del Estado, pero afirman que todavía no tienen respuestas concretas a las peticiones señaladas en el pliego petitorio.

En un comunicado leído por una activista de José María Morelos, las feministas lamentaron que una iniciativa para una Ley de Medios en lugar de buscar garantizar los derechos de las víctimas de violencia, terminó tomando un espíritu de “ley mordaza”.

También criticaron que se haya interrumpido el servicio de electricidad, pues esto vulnera su derecho a la libre expresión y pone en riesgo a su salud.

“No pedimos lujos; estos servicios estaban presentes en el inicio de la toma y fueron interrumpidos”, afirmaron en este escrito.

Por último, criticaron al presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, Gustavo Miranda García, al “incitar al odio” con sus declaraciones en contra de esta toma del Congreso, al tiempo que afirmaron que continúan con las mesas de trabajo con el Gobierno del Estado para atender el pliego petitorio que le fue entregado al gobernador.

Por su parte, Ariadne Song Anguas, del colectivo Marea Verde, criticó el calendario propuesto para revisar la posible despenalización del aborto, después de una serie de foros y mesas de análisis, pues retrasa la votación en este tema para abril.

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Debe mencionarse que el diputado Gustavo Miranda señaló que se les mantiene el servicio de agua, pero el de electricidad ya no se paga, porque estos colectivos impidieron el acceso a sus oficinas a los trabajadores del congreso y no pueden pagar por el consumo de un edificio que no utilizan. Los trabajadores fueron trasladados a una sede alterna, en el Centro de Convenciones.