Un suceso que ha conmocionado a la comunidad de Duncannon Borough, en el condado de Perry, Pensilvania, se encuentra bajo investigación tras reportarse el fallecimiento de Douglas Dietz, un hombre de 42 años de edad a manos de un niño de 11.
De acuerdo con los reportes de las autoridades locales, el hijo de la víctima, un menor de 11 años identificado como Clayton Dietz, sería el principal sospechoso de haber accionado un arma de fuego contra su progenitor luego de que este le confiscara una consola Nintendo Switch.
Los hechos ocurrieron el pasado martes 13 de enero, fecha que coincidía con el cumpleaños del niño. Según los documentos judiciales del caso, la tragedia se desencadenó alrededor de las 3:20 de la madrugada.
Jillian Dietz, esposa del fallecido y madre del menor, contó a los investigadores que despertó tras escuchar una fuerte detonación y percibir un olor similar al de los fuegos artificiales.
Al intentar auxiliar a su esposo, la mujer descubrió que Douglas presentaba una herida de bala en la cabeza y no respondía a sus estímulos.
En ese instante, el menor ingresó a la habitación gritando que su padre estaba muerto. Los agentes de la Policía Estatal de Pensilvania que atendieron el llamado de emergencia informaron que escucharon al niño confesar directamente a su madre: “Maté a papá”.
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La investigación preliminar indica que el detonante del crimen habría sido una discusión ocurrida horas antes. El niño le manifestó a los detectives que se sintió profundamente enojado cuando su padre le ordenó ir a dormir y le retiró el acceso a su videojuego.
El menor buscó la llave de una caja fuerte ubicada en la vivienda con la intención inicial de recuperar la consola, pero en su lugar encontró un revólver.
El expediente detalla que el niño cargó el arma, se dirigió al costado de la cama donde su padre descansaba, tiró del martillo del revólver y disparó.
Al ser consultado sobre sus intenciones, el menor declaró que en ese momento estaba furioso y no consideró las consecuencias de sus actos.
Un elemento que ha llamado la atención de las autoridades es la presencia de un hematoma visible sobre el ojo izquierdo del menor y una herida en su labio inferior al momento de ser custodiado.
Estos indicios han motivado la apertura de una línea de investigación adicional para determinar si el niño, quien fue adoptado por la familia en 2018, era víctima de agresiones físicas previas al suceso.
El niño ha sido imputado por el cargo de homicidio criminal. Actualmente, se encuentra recluido en la prisión del condado de Perry sin derecho a fianza, a la espera de una audiencia preliminar que ha sido programada para el próximo jueves 22 de enero.
Con información de AP.
