Estados Unidos lanzó este viernes una ofensiva al ofrecer una recompensa de 10 millones de dólares por información que revele el paradero del guía supremo de Irán, Mojtaba Jamenei.
La administración de Donald Trump incluyó en esta lista de objetivos prioritarios a otros nueve altos funcionarios del régimen persa, entre los que destacan el ministro del Interior y el ministro de Inteligencia y Seguridad.
Esta medida forma parte del programa “Recompensas por Justicia“, el cual busca desarticular la cúpula de mando que coordina las operaciones militares y de inteligencia en la región.
Las autoridades norteamericanas sostienen que estos individuos dirigen y controlan elementos clave del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, organización a la que señalan por planificar actos de terrorismo a escala global.
El gobierno de Estados Unidos instó a los posibles informantes a utilizar canales de comunicación encriptados como Tor o Signal para garantizar su anonimato y seguridad personal.
Además de la millonaria compensación económica, el Departamento de Estado ofrece la posibilidad de reubicación para quienes proporcionen datos certeros que conduzcan a la captura o procesamiento de los señalados.
Presión de Estados Unidos contra Irán
Este anuncio ocurre en un contexto de máxima tensión tras la muerte del ayatolá Alí Jamenei, padre de Mojtaba, quien falleció en un atentado con bomba el pasado 28 de febrero.
Aquel evento marcó el inicio de la actual confrontación bélica que mantiene Estados Unidos e Israel contra el territorio iraní, generando un vacío de poder que Mojtaba Jamenei intentó llenar de forma inmediata.
Sin embargo, el nuevo líder ha evitado cualquier aparición pública desde que asumió el mando, alimentando diversas teorías sobre su verdadera condición física y paradero.
La incertidumbre sobre el estado del guía supremo creció el pasado jueves, cuando una presentadora de la televisión nacional leyó su primer mensaje oficial en lugar de transmitir un video del dirigente.
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Esta ausencia de pruebas de vida visuales refuerza las sospechas de las agencias de inteligencia occidentales sobre posibles lesiones sufridas por el heredero del poder.
La Casa Blanca monitorea de cerca cada movimiento comunicativo del régimen para verificar la estabilidad de la estructura de mando en Teherán durante el desarrollo de las hostilidades.
El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, aportó nuevos detalles este viernes al afirmar que el nuevo dirigente iraní se encuentra herido y probablemente desfigurado.
Según el funcionario de Estados Unidos, estas lesiones explicarían el hermetismo total que rodea a su figura y la negativa a mostrarse ante las cámaras para dirigirse a su pueblo. El Pentágono considera que la incapacidad física del líder podría debilitar la moral de las fuerzas armadas iraníes en un momento crítico donde la presión militar exterior no da tregua.
Con información de: El Tiempo

