Encuentran esqueleto que confirma crucifixiones realizadas por romanos

Foto: El Español

Cambridgeshire, Inglaterra.- El hallazgo tuvo lugar durante una excavación de un antiguo asentamiento romano encontrado en Fenstanton, Cambridgeshire, que se remonta a finales del siglo I o principios del II d.C.

Se cree que el esqueleto pertenecía a un hombre de entre 25 y 35 años en el momento de su muerte.

La sorpresa es que tenía un clavo atravesado en el talón. No obstante, los arqueólogos pudieron verificar esta información hasta que regresaron al laboratorio para lavar los huesos.

David Ingham, gerente de proyectos de Albion Archaeology, quien dirigió la excavación, expuso, “Nos sorprendió”.

“Lo más probable es que los pies de la víctima estuvieran colocados a ambos lados del poste vertical de la cruz, los pies sujetos con clavos horizontales a través de los talones”.

Tras varias investigaciones y consultas a especialistas en huesos humanos, el equipo concluyó que el clavo que atravesó el pie de la víctima tuvo lugar durante una antigua crucifixión romana, lo que la convierte en la cuarta ejecución conocida en todo el mundo y la mejor conservada.

Por tanto, el hallazgo es histórico, ya que encontrar evidencia arqueológica de una crucifixión es extremadamente raro (y es la segunda vez que se documenta evidencia física).

Estudiando casos anteriores, el equipo dio con un esqueleto encontrado en Jerusalén, en 1968, que tenía un clavo colocado de manera similar en el talón, lo que lleva a creer que ambos estaban colocados de manera similar en el momento de la crucifixión.

En el descubrimiento en Cambridgeshire, el clavo se mantuvo en el pie del esqueleto porque se había doblado y se había fijado en el hueso.

Todo el mundo sabe sobre la crucifixión a través del cristianismo. Lo que la gente no necesariamente se da cuenta es que hubo muchas formas diferentes en las que los romanos crucificaron a la gente”, explicó Ingham.

“Así que no es solo la imagen clásica, en la cruz, con los brazos extendidos, los pies juntos. En cambio, es posible que las personas hayan estado atadas a la cruz en lugar de haber sido clavadas.

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Cuentan los historiadores que cuando se usaban clavos, generalmente se retiraban del cuerpo para poder reutilizarlos.

Clavar los pies a la cruz no se hacía obligatoriamente para sujetar el cuerpo a la estructura.

En cambio, puede haber inmovilizado a las personas que estaban siendo crucificadas y evitar que usaran sus pies para aliviar la posición en la que se encontraban. 

Para Ingham, “era relativamente común, pero todavía estaba reservado para los delitos más graves. Los delitos que amenazan al estado, en particular la sedición, la brujería, ese tipo de cosas”.

“Estas eran personas que habían caído en desgracia con el estado, en la medida en que habían sido crucificados”.

Sea como fuere, el esqueleto de Cambridgeshire se suma a la evidencia de los textos históricos sobre la crucifixión romana y también insinúa la situación política (la ley romana) en ese momento de la ejecución de la víctima.

Con información de: Gizmodo

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