Betty Boop y Pluto están por sumarse al dominio público, un cambio que los coloca junto a figuras como Mickey Mouse y Winnie the Pooh, y que abre la puerta a reinterpretaciones sin restricciones legales, incluso dentro del cine de terror, una tendencia que ha crecido en los últimos años.
Las primeras apariciones de estos personajes forman parte de las obras cuya protección de derechos de autor en Estados Unidos alcanzó su límite máximo de 95 años, por lo que quedaron liberadas desde el 1 de enero.
Esto significa que sus versiones originales pueden utilizarse sin necesidad de permiso ni pago, lo que ha despertado el interés de creadores independientes.
Con esta actualización, Betty Boop y Pluto se integran a una lista cada vez más amplia de personajes que han pasado al dominio público, entre ellos Mickey Mouse, Winnie The Pooh, Popeye, Pato Donald y Capitán Garfio, figuras que durante décadas estuvieron asociadas a la infancia y al entretenimiento familiar.
En el caso de Betty Boop, su ingreso se da a través de su primera aparición en el corto Dizzy Dishes.
En esa versión inicial, el personaje luce muy distinto a la imagen que se popularizó después: aparece como una perrita con orejas largas, aún lejos de su forma completamente humana.
Además, no cuenta con un nombre oficial dentro del corto, aunque ya pronuncia su característico “boop-oop-a-doop”, una frase que más tarde se convertiría en su sello.
Por su parte, Pluto queda liberado únicamente en su encarnación original como “Rover”. El personaje hizo su debut en 1930 en el corto The Chain Gang, donde todavía no era presentado formalmente como el inseparable perro de Mickey Mouse. Esa versión específica es la que ahora puede ser utilizada libremente.
En los últimos años, el dominio público se ha consolidado como una puerta de entrada para nuevas lecturas cinematográficas, especialmente dentro del cine independiente.
Personajes creados hace décadas han sido reinterpretados en géneros como el terror y el suspenso, rompiendo con la imagen amable con la que fueron concebidos originalmente.
Uno de los casos más comentados es Winnie-the-Pooh: Blood and Honey, una producción que transforma al famoso oso creado por A. A. Milne en un personaje violento, tras el paso de su versión original al dominio público en 2022. Esta película marcó un punto de referencia para futuras adaptaciones de tono oscuro.
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Un fenómeno similar ocurrió con Mickey Mouse, cuya aparición inicial en Steamboat Willie quedó liberada en 2024 y ya ha servido de inspiración para proyectos cinematográficos alejados del símbolo familiar históricamente asociado a Disney.
También Peter Pan se ha sumado a esta corriente, con películas que presentan una versión retorcida del País de Nunca Jamás.
Otros ejemplos incluyen Bambi, transformado en una figura violenta en Bambi: The Reckoning, y Popeye, adaptado como un personaje letal en Popeye the Slayer Man, confirmando que el dominio público sigue reescribiendo el destino de los clásicos.
Fuente: Milenio
