El CEO de SpaceX, Elon Musk, reveló su visión sobre la expansión de la inteligencia artificial (IA) fuera del planeta Tierra ganó notoriedad con el anuncio de que, en menos de tres años, prevé instalar grandes centros de datos en la órbita terrestre.
Según lo explicado por el empresario, este avance permitiría sortear las actuales limitaciones energéticas de la Tierra y abriría una etapa que transformaría por completo el desarrollo, entrenamiento y operación de los sistemas de IA de última generación.
Durante una conversación en el podcast Cheeky Pint, presentado por Dwarkesh Patel, el empresario detalló que su objetivo consiste en instalar aceleradores gráficos en el espacio, lo que él definió como “poner en órbita un teravatio de GPU”.
Esta infraestructura, alimentada enteramente por energía solar recolectada fuera de la atmósfera, alcanzaría una eficiencia hasta cinco veces mayor que la de paneles en la superficie.
El magnate tecnológico fundamenta esta diferencia en la ausencia de factores terrestres como el ciclo día-noche, las nubes o la estacionalidad, y llegó a precisar: “La atmósfera por sí sola produce una pérdida de energía de aproximadamente el 30%”.
Durante la entrevista, Elon Musk explicó que su proyecto contempla el lanzamiento de hasta un millón de satélites alrededor de la Tierra, que quedarían interconectados para formar complejos de procesamiento exclusivamente dedicados a la inteligencia artificial.
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Elon Musk mencionó que los paneles solares espaciales pueden fabricarse de manera más económica, al no precisar soportes masivos ni sistemas de almacenamiento como baterías especiales o vidrio reforzado, exigidos por el ambiente terrestre.
A preguntas del presentador sobre los desafíos técnicos para operar este tipo de centros de datos fuera de la Tierra, Musk minimizó las complicaciones de mantenimiento y reparación de procesadores en microgravedad.
Sostuvo que, una vez superada la fase inicial de depuración de los chips fabricados por compañías como Nvidia, Tesla o desarrollos análogos, los dispositivos ofrecen un nivel de confiabilidad alto: “No creo que el mantenimiento sea un problema”, aseguró Elon Musk.
No obstante, el diálogo abordó otras dificultades, como la exposición del hardware a la radiación cósmica o la gestión eficiente del ancho de banda mediante láseres de alta capacidad, indispensables para la transmisión de grandes volúmenes de datos entre la órbita y la superficie.
Ante estos puntos, Elon Musk puso el foco en una limitante distinta: la carencia de turbinas adecuadas para enfriamiento de los sistemas, sin profundizar en el resto de los obstáculos técnicos planteados.
Con información de AP.

