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Poco a poco se consolida la “Ruta de la Guerra de Castas”

a ruta de las iglesias, que actualmente abarca comunidades de los municipios de Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos, está proyectada desde hace cuatro años para llamarse “ruta de la guerra de castas”, proyecto propuesto por la Secretaría de Turismo del Estado a cargo de Marisol Vanegas Pérez y que hoy los propios habitantes de las localidades involucradas hacen esfuerzos por atraer turismo.
a ruta de las iglesias, que actualmente abarca comunidades de los municipios de Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos, está proyectada desde hace cuatro años para llamarse “ruta de la guerra de castas”, proyecto propuesto por la Secretaría de Turismo del Estado a cargo de Marisol Vanegas Pérez y que hoy los propios habitantes de las localidades involucradas hacen esfuerzos por atraer turismo.

Tihosuco.– La ruta de las iglesias, que actualmente abarca comunidades de los municipios de Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos, está proyectada desde hace cuatro años para llamarse “ruta de la guerra de castas”, proyecto propuesto por la Secretaría de Turismo del Estado a cargo de Marisol Vanegas Pérez y que hoy los propios habitantes de las localidades involucradas hacen esfuerzos por atraer turismo.

Fue en febrero de este año que la propia Secretaria de Turismo anunció que se desarrollan nuevos productos y los siguientes recorridos: Ruta Arqueológica del Sur, Ruta de la Guerra de Castas, Ruta del Río Hondo y Calderitas. Se trabaja para que estas dos últimas se consoliden en fechas próximas, pero la Pandemia detuvo todos los proyectos.

Sin embargo, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) por medio de sus investigadores y de Margarita de Abril Navarro Favela definieron lo que será la ruta de la guerra de castas con la participación de las comunidades.

El trabajo “La ruta de la guerra de castas: turismo sostenible” fue realizado por Abril Navarro, Cecilia del Socorro Medina Martin, Silvia del Carmen Barbosa Polanco y Elena María Pérez González quienes concluyen que esta ruta abarca las poblaciones mayas de Tihosuco, Huay Max y Sacalaca, que cuentan con grupos comunitarios interesados en que el turismo se desarrolle ahí. La intención de esta ruta es valorar sus recursos patrimoniales, elegidos según los intereses de los agentes implicados: habitantes, profesionales y dependencias gubernamentales. Para ello se realizó un inventario y se lanzó una propuesta de ruta en la que las comunidades son las protagonistas como anfitriones y guías.

Dicha selección de atractivos turísticos patrimoniales de la ruta y los elementos representativos que, a continuación, son descritos: Tihosuco (jo’otsuuk, jo’o: ‘cinco’), localidad que pertenece al municipio de Felipe Carrillo Puerto, donde los integrantes de la Sociedad Cooperativa Ubelilek Kaxtik Kuxtal (‘el camino para buscar nuestra existencia’) ofrecen el recorrido guiado por el Museo de la Guerra de Castas que, curiosamente, ocupa una casa colonial del siglo XVIII que cuenta con cuatro salas, donde es posible conocer la historia de la lucha social maya a través de pinturas, mapas, armas y monedas.

Asimismo, se hace la demostración del Hilado de algodón en la que el visitante tiene una participación. En la plaza central de la localidad, se ubica la Iglesia del Niño Jesús (iglesias de Tihosuco), un edificio construido durante el siglo XVI que fue parcialmente destruido durante la guerra social maya y en el que aún se sigue oficiando misas.

Posteriormente, hay que desplazarse a la localidad de Huay Max (Huay: ‘expresión de asombro’ y Max: ‘quién es’), del municipio de José María Morelos, donde el grupo de turismo rural Yuumtsil Ka’ax (‘dueño o señor del monte’) comparte con los visitantes, algunas de sus actividades cotidianas y sitios tradicionales. En la palapa-recepción se hace una demostración de semillas nativas, cuyo valor y conocimiento se preserva por generaciones.

Mientras el visitante degusta algún platillo tradicional con tortillas hechas a mano, las mujeres del grupo exponen semillas, tubérculos y frutos que usan para su alimentación como calabaza, achiote, maíz (blanco, amarillo y morado) y chile. Con la participación de un visitante, se realiza la demostración de sobos y masajes, se explica en lengua maya (y se traduce al español) la forma de tratar padecimientos como empachos, acomodo del cirro (punto de equilibrio del cuerpo que se encuentra en el ombligo) y problemas relacionados con el colon, entre otros males.

La siguiente actividad se realiza en el templo de “La Inmaculada Concepción”, edificio colonial donde se informa sobre historia, fiestas religiosas y participación del pueblo en el movimiento social armado.

A tres cuadras de la iglesia se encuentra el Jardín de medicina tradicional, que ofrece una importante variedad de especies de plantas de la región con propiedades medicinales; ahí se explica su uso tradicional para controlar padecimientos como piedras (cálculos), diabetes, colesterol, triglicéridos y diarreas, entre otros.

La última localidad por visitar es Sacalaca (‘lugar del zacate blanco’), a diez minutos de Huay Max, donde el grupo de ecoturismo comunitario ofrece a los visitantes cuatro interesantes sitios. El recorrido inicia en el cenote Nojoch Ts’o’ono’ot (‘gran cenote’), en el cual se puede practicar fotografía, nado y snorkel. En seguida se acude al museo comunitario, frente a la plaza principal, sitio que resguarda piezas de la iglesia de la Candelaria; algunos ejemplos son: dos figuras que los locales llamaron Adán y Eva, la cripta de una monja, fallecida en 1846, y vestigios de las haciendas.

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Posteriormente, la visita continúa en el templo de “la Candelaria”, destinado a “los blancos” o hacendados, durante la Colonia. Ahí se explica algunos fragmentos de la historia y es posible apreciar los restos de algunos murales, así como la participación de la comunidad en la lucha social. El último punto del recorrido es la Iglesia de San Francisco de Asís, ubicada en el “barrio de los indios”, cuyo estilo arabesco la singulariza en la región. Ahí, el guía relata la historia y las fiestas que aún son celebradas en esa sede. En el techo se explica a los visitantes cómo reconocer los diferentes toques de campana (para misa, rosario, avisar de un difunto y/o una emergencia); por supuesto, también se puede admirar el paisaje. Durante el recorrido por las comunidades, es posible degustar platillos y bebidas tradicionales.

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