La etiqueta en la mesa siempre ha buscado controlar las expresiones faciales y el lenguaje corporal. Los jugadores se entrenan durante años para no parpadear cuando ligan una mano monstruosa o para mantener la respiración mientras intentan un robo imposible.
Pero hay una reacción biológica imposible de disimular que se agita por debajo de la superficie. El sistema nervioso autónomo responde ante el peligro y la recompensa inmediatamente, provocando cambios ligeros en la química de la piel, y hoy en día hay wearables que pueden medir esos cambios para darte una ventaja estratégica como nunca antes.
La tecnología wearable ha evolucionado desde simples podómetros hasta sofisticados monitores de salud. Para el jugador o aspirante a profesional, los dispositivos que miden la respuesta galvánica de la piel o actividad electrodérmica se están volviendo una herramienta de entrenamiento indispensable.
Estos dispositivos captan los cambios en la conductividad eléctrica de la piel, que se ven afectados por la humedad de las glándulas sudoríparas, las cuales son estimuladas directamente por el estrés o la emoción.
La electricidad del miedo y la euforia
Cuando el cerebro reconoce una situación extrema, digamos una carta que completa un proyecto, envía una señal eléctrica a través del sistema nervioso simpático. Y esto sucede milisegundos antes de que seas consciente de la emoción, siquiera.
Esa señal hace que las glándulas sudoríparas se llenen a nivel microscópico, aumentando la capacidad de la piel para conducir la electricidad. Y no hace falta estar sudando para que esto suceda; es un cambio no perceptible al ojo humano, pero sí para un sensor biométrico.
El disponer de estos datos en tiempo real permite al jugador conocer con exactitud su estado fisiológico. Muchas veces pensamos que estamos tranquilos, pero nuestro cuerpo está gritando otra cosa. Al ver estos picos de estrés en un reloj inteligente o pulsera de actividad, se pueden comenzar a implementar mejores técnicas de regulación emocional. La idea es separar la reacción corporal del estímulo del juego y así preservar la lucidez.
Entrenando en el laboratorio
Para que este tipo de biofeedback sea efectivo, hay que ponerlo en práctica incontables veces, y la mejor forma de hacer esto es mediante plataformas online que brinden diferentes modos de juego, pues así sabremos exactamente cómo reacciona nuestro sistema nervioso ante cientos de situaciones diferentes.
Pero claro, para ello es necesario que los datos del wearable no se vean contaminados por otros factores. Por ejemplo, elegir una plataforma con una programación perfeccionada para el juego de poker y que sea intuitiva evitará el estrés de tener que pelearte con los botones y las ventanas.
Además, poder cambiar entre modo de prácticas y de dinero real en una interfaz intuitiva hace que solo te tengas que preocupar por decidir y sentir cómo reacciona tu cuerpo. Así, cualquier elevación en la gráfica de conductividad de la piel se puede relacionar con la actividad de la mano y no con la frustración hacia el programa de ordenador.
El sistema de alerta temprana contra el tilt
Uno de los mayores enemigos del juego es el tilt, esa frustración que lleva a jugar sin pensar. El tilt es que muchas veces nos damos cuenta de que estamos en él cuando ya hemos perdido la mayor parte de nuestro stack; es por ello que el control de la reacción cutánea es la alarma que necesitamos. Los niveles de excitación fisiológica generalmente se elevan antes de que la ira consciente se manifieste.
Si tu wearable te avisa de que tu nivel base de estrés se está elevando en una sesión, tienes una señal en la mano para hacer un descanso antes de cometer un error embarazoso.
Es una manera de manejo de riesgos con base en biología. Puedes ponerte límites en los que, si tu conductividad de la piel sobrepasa cierto nivel, te comprometes a cerrar las mesas o a hacer ejercicios de respiración hasta volver a la línea base.
Anatomía del farol ideal
El farol es el punto más estresante para el cuerpo. La diferencia entre lo que eres y lo que aparentas genera una disonancia cognitiva que el cuerpo percibe como una amenaza.
Incluso los jugadores experimentados muestran elevaciones en la actividad electrodérmica cuando farolean sin nada en la mano. Es por ello que entrenar con estos sensores te muestra qué cosas en particular activan tu sistema nervioso.
Con el tiempo y la práctica consciente, se puede condicionar el cuerpo a permanecer en un estado fisiológico de relajación, incluso en medio de los movimientos más violentos.
Cuando revisas tus datos, puedes ver si te pones más tenso cuando blufeas en botes grandes o cuando pagas apuestas marginales. Conocer tu mapa de respuesta biológica te permite intervenir directamente en sensibilizar esas zonas y hacer tu ejecución tan fría como pretendes mostrarte.
Revisión de sesiones con datos biométricos
Cruzar los datos de tus manos jugadas con el historial de tu actividad cutánea abre la puerta a un nuevo nivel de análisis.
Puedes identificar patrones, por ejemplo, que el rendimiento y la atención disminuyen después de 2 horas de juego, lo que se manifiesta en una respuesta de la piel lenta o exagerada. Este escaneo forense de tu propia biología te ayuda a ajustar tus horarios, la duración de tus sesiones y a reconocer qué oponentes/situaciones te sacan de tu zona de confort fisiológico.
