Madre mexicana se disfraza y habla con el asesino de su hija: ‘Me narró cómo la habían ejecutado’

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Foto: Twitter

México.- Margarita López aún se emociona al ver fotos de su hija Yahaira, quien falleció en 2011, aunque aún trata de hacer justicia para los que asesinaron.

Ella actualmente trabaja con familiares de víctimas desaparecidas en el colectivo “Buscando Cuerpos”, señala que “México entero es una fosa común y donde quiera que uno camine, se encontrará con cuerpos de desaparecidos”.

Desde la muerte de su hija han pasado 3 presidentes, primero estaba Felipe Calderón, Luego Enrique Peña Nieto y por último Andrés Manuel López Obrador, sin embargo, aún no ha logrado una pena para los culpables.

A Yahaira la secuestraron en 2011 por el hecho de mudarse de Michoacán a Oaxaca en un auto que su madre le regaló, la sacaron de su casa en este estado, la torturaron y la violaron durante 10 días en los que no recibió agua ni comida, hasta que la decapitaron y enterraron sus restos.

El general de la zona le dijo que ella tenía que buscar a los asesinos por su propia cuenta, y en eso se puso desde el primer momento en que le dijeron: empezó a investigar a autoridades municipales, estatales y federales, así como a criminales del Cartel de los Zetas.

Con uno de los delincuentes se encontró haciéndose pasar por funcionaria y así saber todo lo que le habían hecho a su hija. “Me narraron cómo la habían violado, vejado, torturado y finalmente ejecutado (…) jugaron con la cabeza de mi hija, le daban besos en los labios y se aventaban la cabeza de un lado para otro”.

Un día el Ejército la llamó para decirle que se había encontrado el cuerpo de Yahaira. Sin embargo, descubrió que habían sacado el cuerpo de la sierra de Oaxaca y lo colocaron en otra fosa más cercana para presentárselos y que no indagara más.

“Soy una mamá rastreadora desde hace 10 años, desde que desapareció mi niña, y me enfoco en la búsqueda de desaparecidos y recuperación de cuerpos por todo el país por mi propia cuenta”, expresó.

Con información de EFE / Sin Embargo