La muerte de Gregorio Tadeo, un niño de 10 años, ha causado profunda consternación en Ciudad Victoria, Tamaulipas, luego de que falleciera en el Hospital Infantil de la ciudad tras sufrir un disparo accidental con una escopeta que encontró dentro de la vivienda de su abuelo.
El menor permanecía hospitalizado en estado grave debido a una herida en la región frontal provocada por el impacto de un arma de fuego.
De acuerdo con las investigaciones, Gregorio Tadeo entró a la habitación de su familiar, donde se encontraban diversas armas. Al manipular una escopeta propiedad de su abuelo, ésta se accionó de manera accidental, ocasionándole la lesión le costaría la vida.
Sus familiares después de 10 días del accidente, tomaron la difícil decisión de retirarle el respirador artificial que lo mantenía con signos vitales. La noticia generó una ola de solidaridad hacia la familia, especialmente entre integrantes de la liga de beisbol infantil a la que pertenecía el menor, donde era apreciado por su entusiasmo y compañerismo.
El caso ha reavivado la preocupación por el acceso y resguardo de armas dentro de los hogares, particularmente cuando hay menores de edad.
Aunque el hecho fue catalogado como un accidente, las autoridades mantienen abierta una investigación para deslindar responsabilidades. Se analiza si el abuelo del menor incurrió en alguna omisión al resguardar las armas de fuego dentro del domicilio.
También se revisa si contaba con el permiso correspondiente y si las armas estaban debidamente registradas conforme a la ley.
Madre muere tras ser baleada por su hijo de dos años en Brasil
Un hecho similar ocurrió en junio del año pasado en Rio Verde de Mato Grosso, en Brasil, donde una mujer de 27 años murió tras ser baleada accidentalmente por su hijo de dos años dentro de su vivienda. La familia se encontraba en el patio trasero conversando cuando el niño tomó una pistola nueve mm que estaba colocada sobre una mesa y disparó.
Según la Policía Civil del estado, el proyectil impactó a la mujer en el brazo y el pecho. Aunque fue trasladada a un hospital, no logró sobrevivir. La secuencia quedó registrada por cámaras de seguridad, donde se observa a la pareja sentada mientras el menor juega cerca. En un momento, el niño toma el arma cargada, apunta hacia su madre y acciona el gatillo.
Tras el disparo, la mujer intenta ponerse de pie, pero se desploma metros adelante mientras el padre recoge el arma del suelo. El caso generó debate sobre la responsabilidad en el manejo de armas en presencia de menores.
Las autoridades confirmaron que el arma estaba registrada y pertenecía al padre del niño, un productor rural con registro vigente ante la Policía Federal desde 2022. El hombre presentó el Certificado de Registro de Armas de Fuego, informó la delegada Danielle Felismino, encargada de la investigación. La policía incautó la pistola, un cargador y 18 cartuchos.
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La legislación permite la posesión a mayores de 25 años que acrediten necesidad, empleo legal, domicilio fijo, ausencia de antecedentes penales y aptitud psicológica y técnica. En este caso, la profesión del padre fue considerada válida para obtener la autorización.
Ambos casos, ocurridos en distintos países, evidencian las consecuencias fatales que pueden derivarse del acceso a armas de fuego dentro del entorno familiar.
Fuente: Excélsior

