El Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a un complejo turístico mexicano y a una red empresarial vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) por su presunta participación en un esquema de fraude de tiempo compartido.
A través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), la dependencia anunció la designación de Kovay Gardens, un complejo turístico de tiempo compartido en México, así como de cinco personas y 17 empresas asociadas con la red.
Muchas de ellas operan en o cerca de Puerto Vallarta, Jalisco, identificado por las autoridades estadounidenses como bastión estratégico del CJNG.
La acción forma parte de una ofensiva más amplia contra las fuentes de financiamiento del cártel, al que el Gobierno de Estados Unidos señala como organización “terrorista brutalmente violenta” que ha diversificado sus ingresos ilícitos más allá del narcotráfico, incluyendo el fraude de tiempo compartido y el robo de combustible.
El fraude de tiempo compartido a menudo se dirige a estadounidenses mayores vulnerables y puede defraudar a las víctimas de los ahorros de toda su vida.
“Ya sea mediante el tráfico de fentanilo hacia nuestras fronteras o la organización de fraudes de tiempo compartido, los cárteles terroristas de la droga como el CJNG constantemente victimizan a los estadounidenses para obtener ganancias”, declaró el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
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De acuerdo con un comunicado del Departamento del Tesoro, el fraude de tiempo compartido en México “ha afectado a víctimas estadounidenses durante décadas, costándoles cientos de millones de dólares y enriqueciendo a organizaciones criminales como el CJNG”.
La investigación fue coordinada por el Grupo de Trabajo de Seguridad Nacional (HSTF) en Nueva York, con participación del FBI, la DEA, la oficina de investigación criminal del IRS y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
La OFAC trabajó en coordinación con la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) del Gobierno de México.
El Tesoro sostiene que el esquema operaba a través de centros de llamadas en México, donde operadores que hablaban inglés contactaban a propietarios estadounidenses de tiempo compartido para ofrecer supuestas reventas, rentas o inversiones.
Las víctimas eran inducidas a pagar “cuotas” e “impuestos” por adelantado mediante transferencias internacionales a cuentas mexicanas, recursos que nunca se recuperaban.
Según el FBI, entre 2019 y 2023 unas 7 mil víctimas estadounidenses por parte del CJNG reportaron pérdidas cercanas a 300 millones de dólares por fraudes de tiempo compartido en México.
Con información de El Universal.

