Sinaloa cerró 2025 con un total de mil 654 homicidios dolosos, de acuerdo con el concentrado mensual de registros, lo que lo convirtió en el año más violento de los últimos 13 años y el de mayor incidencia desde 2012, cuando se contabilizaron mil 462 asesinatos en la entidad.
La cifra registrada en 2025 no solo representa un incremento sostenido frente a años recientes, sino que marca un punto de quiebre en la tendencia a la baja que se había observado de forma intermitente entre 2016 y 2023.
Durante ese periodo, los homicidios anuales se mantuvieron por debajo de los mil casos en varios ejercicios, con fluctuaciones moderadas que daban cuenta de una relativa contención de la violencia.
Sin embargo, el comportamiento mensual de los homicidios en 2025 evidenció picos constantes a lo largo del año, con meses que superaron ampliamente el promedio histórico.
Destacaron junio, con 207 homicidios, julio, con 170, y mayo, con 165, periodos que concentraron los niveles más altos de violencia y confirmaron una escalada sostenida durante el segundo semestre del año.
El antecedente más cercano a este nivel de violencia se remonta a 2012, cuando Sinaloa enfrentó un repunte de homicidios vinculado a una guerra criminal interna, caracterizada por disputas territoriales, fragmentación de estructuras delictivas y confrontaciones armadas de alto impacto, particularmente en la zona centro del estado.
Tras ese año crítico, los registros comenzaron a descender de manera gradual, alcanzando mínimos relativos entre 2016 y 2018, periodo en el que los homicidios mostraron una reducción significativa en comparación con los picos anteriores.
No obstante, la tendencia volvió a modificarse a partir de 2019, año marcado por el Culiacanazo, cuando Ovidio Guzmán fue capturado y posteriormente liberado, hecho que marcó un nuevo punto de inflexión en la dinámica de la violencia.
A partir de ese momento, se observó una nueva tendencia ascendente que se fue consolidando en 2024, con el inicio de una guerra criminal, y que se agudizó de forma notable en 2025, hasta alcanzar el nivel más alto de homicidios en más de una década.
El cierre de 2025 coloca a Sinaloa nuevamente en un escenario de alta violencia, comparable únicamente con los años más críticos de su historia reciente.
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Los datos reflejan no solo el aumento en el número de homicidios, sino también la persistencia y regularidad de los episodios violentos a lo largo del año, lo que confirma un deterioro sostenido en los indicadores de seguridad pública.
Con estas cifras, el estado enfrenta uno de los retos más complejos en materia de violencia homicida, al registrar niveles que no se observaban desde hace más de una década y que rebasan los periodos en los que se había logrado una contención parcial del fenómeno.
Fuente: Milenio
