Murciélagos se salvan de la extinción gracias al tequila

A principios de la década de los noventa el murciélago magueyero era una especie en peligro de extinción, debido a que estaban acabando con el territorio donde solían alimentarse, en este caso las tierras donde crecía el agave.

Dichas tierras fueron desapareciendo debido a la creación de zonas residenciales para que habitara el hombre y si se suma el poco conocimiento que se tenía de la especie y su relación con el tequila, las cifras no eran nada alentadoras.

De acuerdo con  informes del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, en 1988 había menos de mil ejemplares de estos mamíferos. Sin embargo, gracias a los cambios introducidos en la producción de tequila “volvieron a nacer”; ahora se registran 200 mil ejemplares.

Y es que anteriormente la producción de tequila tenía un tratamiento en el agave que interrumpía el ciclo de reproducción de la planta.

En México existen unas 180 variedades de agave; entre ellas el agave azul, que es el más preciado para la producción de tequila, por ello, durante la década de los 90´s, los productores adoptaron prácticas de monocultivo, donde cortaban los agaves con alto contenido de azúcar antes de que las plantas florecieran y produjeran semillas.

 

Esta situación dejó sin alimento a los murciélagos, pues precisamente el néctar de las flores es la principal fuente de energía de estos animales nocturnos.

Cambio de “chip”

A través de diferentes campañas se logró convencer a los productores de tequila dejar florecer algunas plantas de agave, pues resulta beneficioso para ambos lados, tanto para el murciélago que se alimenta de la planta, como para el productor, pues estos mamíferos contribuyen a la polinización de las plantas.

El Servicio de Peces y Vida Silvestre de EE.UU, indicó que los productores reconocen que “los agaves dependen simbióticamente de los murciélagos para ser polinizados” y agrega que incluso están promocionando a los tequilas “amigables con los murciélagos”.

Así pues, a finales de los años 90 se contaba con unos 14 sitios que albergaban a los murciélagos y hoy hay 75.

Los magueyeros viven la mayor parte del año en el sur del país y sólo migran hacia el norte para reproducirse. Cuando llegan a Estados Unidos se alimentan en zonas controladas por el Servicio Federal del Bosque, donde hay muchas plantas de agave y diferentes cactus para que se puedan alimentar.

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Además las áreas donde se encuentran son restringidas al acceso humano, eso ayuda para que los murciélagos habiten las cuevas y minas abandonadas donde pueden tener sus nidos.

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