#LordFonatur, el virrey de la Zona Hotelera de Cancún

LordFonatur
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Cancún.- Raúl Bermúdez Arreola, ahora apodado como #LordFonatur por aplicar el clásico “charolazo” y amenazar a un trabajador con clausurar un condominio por no poder usar su gimnasio, tiene un largo historial de autoritarismo y prepotencia, en su corta gestión como delegado de Fonatur en Cancún, al saberse protegido por ser amigo del director de Fonatur, Rogelio Jiménez Pons.

“Te voy a demostrar, para que veas que sí se puede, también así como tú eres, te voy a apretar. Así como me estas tratando, tu sabes. Con todo el respeto igual, te voy a apretar, te lo digo y de frente, si te me pones así. Te lo estoy diciendo directamente”, afirmó el delegado, quiene exigía trato diferenciado por tratarse de una autoridad, para de inmediato amenazar con clausurar Isla Dorada, el lujoso condominio donde vive en la zona hotelera, en caso de no permitírsele usar el gimnasio.

A pesar de haber sido grabado amenazando directamente a un ciudadano utilizando su cargo público, en un flagrante abuso de poder, únicamente fue “amonestado” por Jiménez Pons, quien incluso justificó su actuar al decir que fue un pleito casero, pues “se levantó de malas”.

En entrevista para El Universal, Rogelio Jiménez, aunque admitiendo que estuvo mal lo que hizo, se deshizo en justificaciones para su amigo cercano, integrante de una de las familias más acaudaladas de Tabasco.

Sin embargo, al ver su actuar como funcionario público, es evidente que este trato prepotente es una constante para Bermúdez Arreola, integrante de una de las familias más acaudaladas de Tabasco, y quien imagina que puede manejar la Zona Hotelera de Cancún a su antojo.

Como muestra, está el potencial ecocidio en el kilómetro 4 del bulevar Kukulcán, junto a la calle Pescadores, donde hace meses rebosan aguas negras que van a dar a la laguna Nichupté y que despiden fétidos hedores, pero que continúan sin reparación, pues el delegado, Raúl Bermúdez, se niega a autorizar los trabajos por parte de la concesionaria Aguakan.

A pesar de tener todos los permisos y atribuciones, además de un exhorto de la Secretaría de Medio Ambiente y el respaldo del Ayuntamiento de Benito Juárez, la empresa no puede ingresar a efectuar los trabajos requeridos. Incluso, el delegado mandó a suspender las obras que Aguakan intentó llevar a cabo, en respuesta a la solicitud de la presidenta municipal.

Pasan los días, semanas y meses y la contaminación en el lugar continúa, sin que Fonatur permita que se solucione y sin brindar una solución ellos.

Vecinos de la zona, hartos de soportar los nauseabundos olores, acudieron a manifestarse a las oficinas de Fonatur, la que sorpresivamente apareció protegida por guardias de seguridad, como si de un búnker se tratara. El delegado ni siquiera dejó que los inconformes entregaran una carta petitoria, negándoles así un derecho consagrado en la constitución.

De forma paradójica, en donde sí avanzan trabajos, pero sin permisos, es en un importante tramo de la ciclovía de la Zona Hotelera, con posible modificación de tramo, en beneficio del desarrollo Puerto Cancún. Cientos de ciudadanos se han visto afectados con estos trabajos, innecesarios para el bien público, pero favorables a un particular.

“Todos estamos a favor del desarrollo de Cancún, pero estamos en contra de que se quite a la ciudadanía los espacios públicos. Para infortunio de turistas y habitantes de este paradisíaco lugar, Fonatur viola de forma impune los reglamentos municipales. La ciclopista es parte del legado histórico y un patrimonio cultural, porque a diferencia de otras, ésta nació con la ciudad”, declaró en un comunicado la asociación Pioneros de Cancún.

Raúl Bermúdez no ha dado ninguna explicación por la destrucción de cerca de 250 metros de ciclovía, ni tampoco quiso atender a los moradores de Pescadores para justificar el no permitir la obra que requieren. Al igual que con el trabajador de su condominio al que amenazó con “apretar”, parece que el obedecer su voluntad es algo que no necesita justificación alguna.