Una fuga de agua en el hogar puede pasar desapercibida durante semanas, pero sus consecuencias suelen ser costosas.
Aunque al inicio parezca un problema menor, con el tiempo puede provocar daños estructurales y un incremento significativo en el recibo de Aguakan.
Incluso una filtración pequeña y constante es capaz de desperdiciar más de 20 litros diarios. Esta pérdida no solo impacta el consumo mensual, sino también va deteriorando poco a poco muros, techos y cimientos sin que se note de inmediato.
En zonas con clima cálido y húmedo como en Quintana Roo, el riesgo aumenta considerablemente. La presión constante en las tuberías y la humedad ambiental favorecen la aparición de filtraciones, corrosión y la proliferación de moho en espacios cerrados.
Más allá del aspecto económico, una fuga no atendida puede generar humedad persistente, malos olores y la presencia de hongos, lo que representa un riesgo para la salud respiratoria de quienes habitan la vivienda.
Por ello, Aguakan emitió una serie de recomendaciones para detectar una fuga a tiempo.
Un recibo más alto de lo habitual o el sonido del agua corriendo cuando todas las llaves están cerradas suelen ser las primeras señales de alerta que no deben ignorarse.
Una forma sencilla de comprobar si existe alguna filtración es revisar el medidor de agua: si al cerrar todas las llaves el contador continúa girando, existe una fuga interna. También es útil revisar grifos y conexiones visibles con papel seco para detectar humedades.
Otro método recomendado por Aguakan es aplicar unas gotas de colorante en el tanque del inodoro y esperar unos minutos. Si el color aparece en la taza sin accionar la descarga, hay una filtración. Asimismo, manchas de humedad, pintura inflada o moho en paredes y techos suelen indicar filtraciones ocultas.
Aunque existen soluciones temporales como selladores, cinta de teflón o pastas reparadoras, estas solo funcionan de manera provisional. En fugas internas o subterráneas, la presión del agua suele reabrir el daño en poco tiempo.
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En esos casos, Aguakan recomienda acudir con un profesional para localizar y reparar el problema de raíz. Ignorar una fuga es aplazar un gasto mayor, ya que puede atraer plagas, debilitar estructuras y elevar los costos de reparación. Revisar periódicamente las instalaciones es una medida sencilla que protege el hogar, la salud y el ahorro familiar.

