¿Cómo pudo una asesina sentenciada caminar libremente por Cancún?

Una pregunta directa al presidente del Tribunal Superior de Justicia de Quintana Roo (Tsjqroo), José Antonio León Ruiz: ¿cómo podría usted justificar, con base en la ley, el hecho de que los delincuentes que son apresados y sentenciados puedan recuperar su libertad en apenas una fracción del tiempo sentenciado?

Antecedentes: el pasado martes, una mujer, Lennys Jazmín N, de 41 años de edad, sufrió un atentado que la mantiene en estado grave en el hospital.

Fue solo a causa de este ataque armado que nos enteramos que esta ex policía, que había sido sentenciada a 25 años de cárcel, por el cruel asesinato de un empresario, ya caminaba libremente por las calles de Cancún.

Se trata de la autora material de la espantosa muerte del empresario, una persona que no tuvo problemas para someter a este hombre, enrollarle la cabeza para asfixiarlo y, para confirmar su muerte, lo desnucó, girando de manera brusca su cabeza, para después llevarlo a una de las habitaciones del domicilio.

La sentencia la recibió en el año 2012 y resulta que en este 2020, ¡ya estaba libre! Hasta donde pudimos indagar, es la única de los sentenciados en haber sido excarcelada.

¿Qué favores de cualquier índole habría ejercido la asesina en beneficio de los integrantes del Poder Judicial para obtener su libertad?; ¿por qué el silencio aberrante de su parte, señor León Ruiz, al saberse este caso? Desde nuestro punto de vista, aquí hay un probable caso de corrupción, tráfico de influencias o colusión con el crimen organizado. Este hecho debiera prender todos los focos de alerta, pero en su lugar, las autoridades guardan cómplice silencio.

Ni siquiera es el único caso. Quienes viven en Playa del Carmen conocen el flagelo que ha significado la inexplicable liberación de “El Pantera”, quien creó una red de extorsiones que todavía se lucha por extirpar; o bien el caso de Chacón Mantilla, asesino de guardias de Cometra, liberado de forma anticipada para que continuara viviendo de los asaltos, antes de ser nuevamente capturado.

Y ahora resulta que la señora asesina, autora del crimen más sonado en Cancún ese año, ahora estaba libre y además, pasó de delincuente a víctima.

La Fiscalía General del Estado, al investigar el atentado en su vida, también debieran averiguar cómo es que fue liberada, con menos de una tercera parte de su sentencia cumplida, quiénes tomaron esa decisión y qué criterios utilizaron. De hacerlo, auxiliarían mucho más a la sociedad que simplemente ir detrás de unos gatilleros contratados.

LA TRISTE REALIDAD

Uno de los más graves desafíos para México es LA IMPUNIDAD. Estamos en un país en donde se puede delinquir sin temor a las consecuencias. En donde existe una enorme “cifra negra” de delitos que jamás se denuncian, por desánimo o temor de la ciudadanía. De la pequeña porción que sí son turnados a las autoridades, un porcentaje todavía menor derivan en una detención; a menudo son con culpables “fabricados”, pero a veces, cuando el clamor de la sociedad es grande, sí se llega a los verdaderos autores, quienes son sentenciados.

Pero si ahora, por acción del Poder Judicial, este pequeño porcentaje de delincuentes comprobados son “rescatados” de sus celdas y regresados a nuestras calles, ¿entonces cómo podemos avanzar como sociedad? Ahora sí la impunidad nos avasalla por completo, en una burla abierta a las víctimas.

¿Sabe la familia del empresario asesinado que la persona que los privó de su ser amado tranquilamente deambulaba por la misma ciudad que ellos habitan? ¿No siente usted ni un poco de vergüenza por esto señor José Antonio León Ruiz?