Actualmente, el mundo de la arquitectura está ante un dilema: crear estructuras estéticas o funcionales, algo que muy pocos logran en un solo proyecto.
Hay quienes luchan por crear estructuras que armonicen con el medio ambiente; tal es el caso de Chiangmai Life Architects: sus proyectos se basan en el uso de bambúes y tierra… nada más, consiguiendo elementos atractivos que están revolucionando la forma de construir.
El más reciente ejemplo es la arena deportiva creada para la Escuela Internacional de Panyaden, una institución bilingüe ubicada en la provincia de Chiang Mai, en Tailandia, que está maravillando al mundo por su vanguardista propuesta.
El lugar tiene vigas de bambú prefabricadas de más de 17 metros, donde todas las uniones son a base de las plantas angiospermas perennes de la familia herbácea de las poáceas; no hay ningún tipo de refuerzo o bases de acero u otro material.

El diseño exterior simula una flor de loto, símbolo de las enseñanzas tailandesas y budistas. Tiene capacidad para 300 personas, además de vestidores, paneles solares para alimentar las lámparas LED y una planta de tratamiento de agua para los baños.
La arena no tiene puertas y ha sido pensada así para permitir el paso del aire y no necesitar aire acondicionado. Su tamaño es de 782 metros cuadrados y será capaz de alojar partidos de basquetbol, futbol de salón, voleibol y bádminton.
Además, en la parte trasera se puede montar una estructura que puede servir para almacenar los materiales para cada encuentro, y gracias a su estructura interna, es capaz de soportar fuertes vientos, terremotos, lluvias o diversas condiciones meteorológicas adversas.
De acuerdo con los creadores, con esa arena deportiva se busca demostrar que aún hay cosas por crear dentro de la arquitectura modera sin necesidad de dañar el planeta.


