Disciplina financiera impuesta por Carlos Joaquín rinde frutos

Quintana Roo avanza en transparencia
Quintana Roo avanza en transparencia

Están por cumplirse tres años de la actual administración de Carlos Joaquín González, la primera de alternancia en la historia de Quintana Roo. En su discurso inaugural, recordó que esta proeza ciudadana, el sacar al grupo que se había enquistado en el poder, no había sido nada fácil, pero que logró arribar “contra viento y marea”.

Continuando con esta metáfora náutica, podría decirse que heredó un barco en riesgo de zozobrar, haciendo agua por años de rapiña, que dejó una deplorable situación financiera, poco margen de acción por alto endeudamiento, y una mermada confianza de inversión, debido a una regulación retrógrada y arbitraria y una flagrante falta de estado de derecho.

Se requerían acciones rápidas y contundentes, lo que implica tener a una “tripulación” capaz y activa. Aquella con la que arrancó el gobernador, a la postre, se mostró que no era la mejor, por lo que se efectuaron varios ajustes, En estos cambios, supo elegir bien y, si bien Joaquín González siempre afirma, al ser entrevistado, que de forma constante se monitorean resultados, sin descartarse más relevos, todo indica que ya se logró estabilidad y que el actual gabinete será el que, en su gran mayoría, lo acompañará por lo que resta de gestión.

Pieza clave es la secretaria de Finanzas y Planeación, Yohanet Torres Muñoz, no solo por la gran responsabilidad de su encomienda, sino que principalmente por su dedicación a su trabajo. Alejada de la politiquería, y de forma sigilosa pero constante, ha logrado mejorar las perspectivas financieras de la entidad.

Los resultados están a la vista: Fitch Ratings ratificó la calificación de BBB a Quintana Roo y modificó la perspectiva de “Estable” a “Positiva”; la entidad es una de solo 13 que superan la media nacional en recaudación propia; se han centralizado y trasparentado los estados financieros de las paraestatales, muchas de las cuales eran “cajas chicas” de las administraciones anteriores; se sacó al estado del ignominioso último lugar que ocupaba en transparencia y mejora regulatoria.

La mejora ya rindió sus frutos, no solo se cuenta con mayor liquidez, con lo que se liberan recursos para más obra, acciones y programas gubernamentales, sino que se eficienta este gasto, y, principalmente, se brinda un clima de estabilidad financiera y certeza jurídica para atraer mas inversiones a la entidad. Recordemos que la iniciativa privada supera en varias veces a la pública, por lo que su fomento es indispensable para el desarrollo de la entidad.

En este punto, también es imposible no destacar el rol del Instituto para el Desarrollo y Financiamiento (Idefin), que el gobernador Carlos Joaquín González acertadamente encomendó a un joven, Bernardo Cueto, quien, desde esta dependencia, la más pequeña del Gobierno del Estado, logró atraer 30 millones de dólares de inversión para la entidad.

El Idefin tiene una de las tareas más importantes de la actual administración, al buscar la diversificación económica que alejen a la entidad de su excesiva dependencia del turismo, además de hallar un mayor equilibrio entre la zona norte y sur, al atraer a empresas a invertir en Chetumal y sus alrededores.

De esta manera, el “navío” que venía zozobrando ya marcha a todo vapor, con todas sus bombas de achique encendidas, con rumbo hacia un futuro más estable y con mayor desarrollo y prosperidad para todos sus “pasajeros”.

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