Doce pecados de Playa del Carmen

que ponen en peligro el destino turístico

El Paraíso se perdió por la serpiente. Playa del Carmen para el mundo es un paraíso, si no lo queremos perder es preciso preguntarnos cuáles son las serpientes ponen en peligro nuestro frágil paraíso. No se trata de buscar culpables, el objetivo es encontrar oportunidades para afrontar con éxito los retos.

PRIMER PECADO: TRANSPORTE PÚBLICO

A nadie se le escapa que el Transporte Público de Playa del Carmen NO PASA NINGUNA CERTIFICACIÓN. Turistas, trabajadores de la hotelería y cualesquier usuario sabe lo que la autoridad simula no ver: un transporte caro, malo e ineficaz. No hay respeto por personas discapacitadas, de la tercera edad o escolares.

Los vehículos están en pésimas condiciones. Siendo un destino turístico no hay recorridos nocturnos y de forma arbitraria se impide el libre servicio de los camiones de personal de los hoteles. Los choferes no tienen una capacitación vial o no se nota. Las rutas son absurdas. La falta de unidades lleva a una saturación inhumana de las camionetas, combis o camiones, que carecen de una adecuada ventilación.

En resumen el Transporte Público de Playa del Carmen no tiene visión empresarial y mucho menos respeto y aprecio por las personas. No existe un contrato de concesión, se da una explotación sin responsabilidad social efectiva, al punto de no existir techos y bancas para las largas esperas que son hijas de tanta desorganización e injusticia.

¿Alguien ha visto a los Regidores de Playa del Carmen moverse en transporte público? El costo en tiempo y dinero desangra las familias y abre las puertas a la criminalidad.

SEGUNDO PECADO: ESCUELA PÚBLICA

En Playa del Carmen contamos con varios miles de niñ@s que no van a la escuela, en otros casos las familias se dividen pues los padres se quedan a trabajar en Playa y los hijos se ven obligados a regresar a sus lugares de origen.

El 15 % de la superficie de cada fraccionamiento se dona al Municipio de Solidaridad. A pesar de ello no hay escuelas suficientes en cada área habitacional. Los terrenos asignados para escuelas públicas son generosos, pero las construcciones no resuelven el problema porque ante miles de alumn@s en edad de primaria, los edificios se levantan para trescientas o cuatrocientas plazas cuando se requieren inmuebles para más de mil, como las escuelas que existen en el Distrito Federal.

La construcción de las escuelas públicas debería iniciarse a la par con la edificación del complejo habitacional, la realidad es otra, la escuela queda para etapas muy tardías.

No hay la buena voluntad de ubicar el alumnado en la escuela más cercana a su casa. Son muy frecuentes los casos que a una misma familia le asignen una escuela y un turno diverso para cada uno de los hijos y a las peticiones de cambio se responde con el estribillo “no hay cambios”, “no hay lugar”. La desorganización es palmaria, alumnos de la Guadalupana van al centro, de Villas del Sol asignados a Galaxias 2, y los de Galaxias 2 a la Colosio.

El factor común de las escuelas públicas de Playa del Carmen es el pésimo nivel académico, la comida chatarra y uniformes escolares de mala calidad a precios de boutique. En contra de las normas, la dirección de las escuelas de preescolar, primaria y secundaria violan el derecho a la educación discriminando a l@s alumn@s por la forma de vestir, pues exigen como obligatorio un uniforme que es del todo opcional. Estos y otros cobros, más el transporte público convierten en un mito la educación pública GRATUITA.

Si un lugar debiera contar con escuelas públicas de tiempo completo es Playa del Carmen pues los prolongados horarios laborales de los padres las justifican. Hoy por hoy, nuestras escuelas tienen un día menos de clases que Yucatán, ya que el alumnado sale a las 11,30 am y no a las 12.30, o con el nuevo horario a las 12:00 y no a las 13:00 horas.

Los estacionamientos de las escuelas públicas dejan ver excelentes vehículos de los maestros, pero es tan mala la escuela pública que los maestros y directivos tienen a sus hijos en escuelas privadas.

TERCER PECADO: GASOLINERAS

Quien renta un auto, usa su propio vehículo, viaja en autobús o es llevado por los transportes turísticos se topa, además del caro precio de la gasolina, con el creciente problema de gasolineras que no dan litros de a litro, sirven gasolina sucia, y gasolina con agua, con grave daño a los vehículos. Esto se debe, por un lado a la manipulación profesional de las máquinas y a la falta de mantenimiento de las gasolineras. Y por otro lado a la complicidad de la PROFECO que no pone sanciones ejemplares como la clausura definitiva de esos negocios que roban y dañan a los clientes.

CUARTO PECADO: SALUD PÚBLICA

Uno de los parámetros de seguridad que cotizan un destino turístico son los servicios de salud. Tanto el Hospital General como el hospital del IMSS de Playa del Carmen iniciaron sus labores en 2011, su principal problema es el mantenimiento. Con frecuencia se habla de negligencias médicas que en realidad son negligencias administrativas.

Las deficiencias van desde el exterior con la falta adecuada de estacionamientos, hasta la falta de mantenimiento del aire acondicionado y de aparatos médicos de gran importancia y costo. Los presupuestos inadecuados y “lamentables errores humanos” dan por resultado hospitales públicos sin suficiente personal médico, desabasto de reactivos y medicamentos.

Con cuatro años de servicio estos hospitales públicos de Playa del Carmen padecen plagas de cucarachas y otros insectos, cuentan con baños en total abandono de mantenimiento, plafones rotos, frecuentes fallos en los elevadores, hierba crecida en torno al edificio, cocinas con refrigeradores deficientes, falta de higiene. Bodegas llenas de aparatos médicos que jamás han sido instalados por razones varias o falta de un contrato para operarlos. En todo ello hay una clara omisión de las responsabilidades de Cofepris y Protección Civil.

La saturación del área de consultas y urgencias, tanto en Hospital General como en hospital del IMSS se debe a la falta de unidades de salud pública en las colonias más densamente pobladas como son Villas del Sol, Misión de las Flores, Palmas I y II. En la Guadalupana, Petén y Villas Riviera existe una unidad de salud ubicada un sitio pésimo y con un servicio prácticamente inexistente que parece responder a pretextos presupuestales.

Ante la incapacidad de los servicios públicos de salud para atender la creciente demanda, es imprescindible que en las áreas más densamente pobladas opere un programa de estímulos fiscales y simplificación de trámites para agilizar la apertura de consultorios médicos privados de todo tipo: medicina general, pediatría, ginecología, odontología, oftalmología, rayos X, ultra sonido, etc.

Es de máxima importancia comprender que los servicios de salud no pueden ser tratados como negocios. Los diversos consultorios médicos en zonas populares evitan la saturación del Hospital General y el hospital del IMSS, y representan un gran ahorro a la salud pública por la acción de prevención en la salud.

Es indispensable que las autoridades municipales y estatales, faciliten al máximo la apertura de los consultorios de médicos que cuentan con cédula profesional. Cualquier persona puede constatar quehoy por hoy, en Playa del Carmen es mucho más fácil abrir un expendio de cervezas que un consultorio médico.

QUINTO PECADO: TRÁNSITO

Los accesos a Playa del Carmen son antipáticos y antiprácticos. Los retenes o filtros de policía dan una pésima imagen a quien viene de vacaciones. El primer contacto, bienvenida que recibe el visitante es el fastidio de colas como no las hay para pasar de un país a otro en la Unión Europea. Sorprende que la seguridad pública sea tan primitiva que tenga que detener uno a uno los vehículos que por lo demás en contrario a la Constitución y a los derechos humanos.

El segundo disgusto lo lleva el turista al aproximarse a los únicos puentes de Playa del Carmen que inician y terminan con SEMÁFOROS. Los hechos diarios muestran que esos puentes fueron fruto de una pésima planeación y si en algo ayudaron a quien va de paso, para los habitantes de Playa que circulan por abajo en casi nada han beneficiado.

El Arco Vial que debería haber descongestionado los puentes, no lo hace por no tener sincronizado los semáforos. Recorrer el Arco Vial o Av. 115 es parar en cada semáforo porque no existe una programación para dar prioridad a la luz verde en Arco Vial
A diferencia de los centros comerciales, los nuevos edificios públicos se caracterizan por la falta estacionamientos: palacio municipal, juzgados, ministerio público, hospitales públicos, sede de la dirección de policía y tránsito, comisión estatal de derechos humanos.

Tanto en el área de Cruz de Servicios como en el área de hospitales, procuraduría de la familia y del menor, protección civil, policía y tránsito, existen predios sin construir, estamos a tiempo para que se proceda y en ambas zonas se destine una superficie amplia para estacionamientos con abundantes árboles.

Lo más emblemático de Playa del Carmen es La Quinta Avenida, y no tenemos un solo anuncio o señal que la indique. Para nosotros es obvio dónde está la Quinta Avenida, pero los visitantes que llegan en sus vehículos no tienen idea. La falta de SEÑALES es muy grande y por la gran cantidad de gente foránea que llega a trabajar o de visita es indispensable que las SEÑALES sean grandes y que las calles tengan nombre o número.

Las nuevas áreas populares son un auténtico laberinto incluso para llamar una ambulancia o patrulla la gente no sabe entre que calle y que calle se encuentra su casa. Tal vez los únicos que resuelven con éxito este misterio son los repartidores de pizza. Como suelen decir en broma, la mala organización vial de Playa del Carmen, es para que parezca ciudad: “tardé mucho en llegar”, “no encontré estacionamiento”, “no di con la calle”.

Nuestras calles y avenidas sin más ni más de cuatro carriles se reducen a uno solo; de la nada surge una extraña curva, desaparece el camellón para reaparecer calles después. Cualquiera puede pensar que el diseño o planeación de las vialidades se rige por el capricho de la corrupción, sin el mínimo sentido práctico y estético.

SEXTO PECADO: PLAYAS PÚBLICAS

Estados Unidos han construido un muro en la frontera norte. En el Caribe el muro lo ponen los españoles. Para los mexicanos de Playa del Carmen nos quedan sólo dos playas, la de Punta Esmeralda y la de Xcalacoco. Las dos sin estacionamiento, baños, con el injusto acoso de las autodefensas o guardias de los hoteles que pretenden impedir nuestro derecho constitucional a disfrutar libremente de los escasos 20 metros desde donde rompe la ola.

Es el colmo que los trabajadores de los hoteles no puedan ir con sus familias a la playa y si lo hacen sea a costa de malos tratos y dificultades de todo género. La playa es la más saludable terapia familiar para evitar la violencia y favorecer la alegre convivencia y más cuando el calor arrecia en las diminutas casas. Estrangular los accesos a las playas públicas generará muchos problemas sociales. Ojalá que recursos de los “Domingos Familiares” sean para facilitar un transporte directo desde las unidades habitacionales populares a las playas públicas.

Muestra del descontento general que reina en Playa del Carmen por negarnos accesos dignos a las playas, es la respuesta nula a la convocatoria para ayudar a retirar el sargazo. La población está indignada que ante esta emergencia sí se facilite el acceso a las playas pero se impida para la convivencia familiar.

SÉPTIMO PECADO: DESERTIFICACIÓN

Playa del Carmen es una ciudad fea, sin un Paseo Montejo como Mérida o un Paseo de la Reforma como México, sin un Chapultepec y sin pintorescas zonas habitacionales. Nuestro mar es maravilloso y los hoteles de sueño, pero Playa del Carmen no vale un Turibus. A nadie se le ocurre llevar los turistas a comer tacos a la Guadalupana, o a tomar una cerveza en la Colosio, ningún operador turístico llevará a sus clientes a un “full inmersion” para que conozca la realidad mexicana de Villas del Sol.

Muchos turistas imaginan que todo Playa es como Playacar y cuando salen al mundo real se decepcionan ante del desierto y el desastre ecológico de centenares de hectáreas. Comprenden que la construcción de casas implica un impacto ambiental, pero no hay excusa para la ausencia de nuevos árboles en enormes áreas habitacionales. El horrible aspecto arquitectónico de Playa del Carmen, puede atenuarse con el tupido velo del follaje. Las campañas de reforestación son un éxito en números, el hecho es que la sombra de los árboles hay que buscarla con lupa.

OCTAVO PECADO: INVASIONES Y ABANDONO DE ZONAS HABITACIONALES

En Playa del Carmen las invasiones son una industria política que mata el Estado de Derecho. Quienes apadrinan las invasiones apuestan por un voto comprado con promesas a medio cumplir en varias décadas. La Invasión enseña que lo ilegal es lo que funciona. En realidad las invasiones son una de las fuentes más grandes de contaminación del manto freático, un caldo de cultivo para las más diversas enfermedades, un obstáculo para la educación básica y una fuente interminable de una violencia cada vez mejor armada.

Con el esquema de la invasión de la Colosio se pasa a nuevas invasiones, pero las armas de hace veinte años no eran las de alto poder que se usan hoy. Hace veinte años no existía el crimen organizado que hoy no tarda en posicionarse en el reino de la ilegalidad que son las invasiones expertas en lucrar dando lástima.

Con razones podemos afirmar que la mayor zona habitacional con apego al Estado de Derecho es Villas del Sol. Amplias regiones de Playa del Carmen se rigen por la ilegalidad.

Además de las invasiones, contamos con múltiples casas que desde hace años no pagan sus mensualidades, a esto han obligado los costos en UDIS en que se vendieron las casas de Villas Riviera, Villamar I y II, Galaxias y otros asentamientos que iniciaron de forma legal y que por diversas razones se han precipitado en la ilegalidad, incluso el aspecto de esos fraccionamientos se asemeja al de las invasiones. El fenómeno está destinado a crecer con la acelerada devaluación del peso mexicano ante el dólar y ante el euro.

Por otra parte las áreas con casas de Infonavit están muy castigadas y marginadas. Por sistema son excluidas de muchos programas sociales con el pretexto de que ya cuentan con piso firme, tinaco y luz eléctrica. La gente que ha pagado sus escrituras, contrata medidor de agua y luz, paga el predial, tiene un trabajo formal y paga sus cuotas de la CROC y del IMSS y recibe capacitación de superación personal en los hoteles, es castigada sin apoyos sociales, es castigada obligándole a pagar transporte público, es castigada con falta de escuelas y servicios de salud. Quienes más han aportado al Estado de Derecho, son las personas más castigadas por el gobierno.

En las áreas populares el costo del agua se ha incrementado hasta en cinco veces y al mismo tiempo el servicio ha empeorado en forma vertiginosa. La presión del agua que antes llenaba tinacos, hoy los deja vacíos. De qué nos sirve tener una extraordinaria ocupación hotelera, si el gobierno municipal es incapaz de ofrecer un eficiente servicio de dotación de agua. Dicho en breve tenemos HOTELES LLENOS Y TINACOS VACÍOS.

NOVENO PECADO: NO AMPLIARÁS TU MINI CASA

Las minúsculas dimensiones de las casas populares y sus mayúsculos precios a pagar en veinte años, más los pagos por escrituraciones, costos de conexión y medidores de agua y luz, más el pago de impuestos prediales, son más que suficientes para justificar la autorización de ampliaciones indispensables para evitar la violencia familiar y mejorar la ventilación y contar al menos con un baño más.

El pecado social estriba en que los costos y tiempos para los trámites son mayores que el tiempo y costo de materiales y mano de obra para la ampliación. No se trata de un lujo o de un capricho, es un deber, es una obligación ampliar las casas. Estas ampliaciones son la mejor forma de impulsar el mantenimiento de unas construcciones, la más de las veces, muy precarias.

Un servicio social muy necesario y oportuno de las universidades que cuentan con carrera de arquitectura es ayudar a las familias de zonas populares a diseñar una ampliación conforme a las necesidades y gustos de cada quien. Hoy que podemos personalizar tantos productos, estamos obligados a vivir en decenas de miles de casas del mismo color, del mismo tamaño, del mismo diseño. Esta monotonía implica un gran problema de ubicación y contribuye a dificultar la seguridad pública. Esta inmensa uniformidad sume a las personas en la indiferencia social, las hace sentir número, una pieza más del engranaje productivo.

DÉCIMO PECADO: CASTIGAR A QUIEN TRABAJA

Para poder trabajar en la hotelería, antes de ganar un peso hay que pagar un impuesto por ser honesto, trabajador y buen padre de familia. Este impuesto infamante se denomina “constancia de antecedentes no penales”. Va contra lo más básico de la justicia porque considera a toda persona culpable mientras no demuestre estar libre de antecedentes penales. Por otra parte, quien ya pagó su culpa y supuestamente ha estado en un centro para la reinserción social, al salir se le sigue castigando por un delito que ya purgó y al cerrarle las puertas laborales se le incita a vivir del delito.

Ojalá nuestros diputados locales quiten esa oprobiosa “constancia de antecedentes no penales” tan costosa en tiempo y dinero para los trabajadores. De no hacerlo habrá que acudir a la Comisión Estatal de Derechos Humanos y si es preciso a la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Quien necesita trabajar por su cuenta, tiene que enfrentar una enorme cantidad de trámites y costosos pagos. La falta de claridad, la acción abusiva de los múltiples fiscales, la aparición repentina de nuevas exigencias municipales y estatales hacen exclamar a la gente “Aquí no dejan trabajar”, “En Playa si quieres trabajar te tratan como un criminal”, no falta quien prefiera “pagar piso” con tal de que le defiendan de los fiscales.

UNDÉCIMO PECADO: PÉSIMA TELEFONÍA/INTERNET

La comunicación es el talón de Aquiles de Playa del Carmen. Si el transporte público es una vergüenza, la telefonía es una tortura. Cuanto más se habla de wifi gratuito en áreas públicas, más se ríe la gente de la propaganda, pues si el wifi privado o pagado es lentísismo, si la señal de telefonía es algo más que pésima, quien puede creer que será una realidad contar con cobertura gratuita. Tal vez en los grandes hoteles el sistema funcione con calidad, pero en nuestras calles y colonias es un desastre. Hay amplias zonas habitacionales legales donde la señal es prácticamente inexistente imposibilitando la comunicación para solicitar la presencia de la policía o de una ambulancia.

DÉCIMO SEGUNDO PECADO: BRUTALIDAD POLICIACA

Al tiempo que en el cuerpo de seguridad pública encontramos personas capacitadas y eficientes en su servicio público, los ciudadanos se enteran semana a semana de actos de brutalidad policiaca contra los trabajadores de la construcción a los que cobardemente despojan de lo ganado en ese período.

O saben por redes sociales del brutal accidente ocasionado el 21 de julio 2015 en avenida. 125 sobre el paso peatonal de Galaxias II, por el Comandante Ópalo, Rubicel Ventura Ávalos quien borracho en horas de servicio atropelló a Manuela Bolio Hernández y su hijo de ocho años, huyendo para no afrontar su responsabilidad. Al día de hoy este criminal está prófugo y las autoridades del municipio de Solidaridad no se han preocupado por atender a las víctimas.

De gran resonancia internacional fue el asesinato de un estadounidense, Yeudi Estrada Carrero luchador de artes marciales mixtas por parte de elementos de la policía de Playa del Carmen el 1 de enero de 2014. Falleció estrangulado en el interior de la patrulla 82412 (averiguación previa 4/2014 Playa del Carmen).

LA GENTE NO ES FELIZ EN PLAYA DEL CARMEN

La consecuencia de estos diez pecados es la FRUSTRACIÓN SOCIAL que se refleja en el abstencionismo electoral y en la falta de credibilidad en las instituciones. Dicho de otra manera: LA GENTE NO ES FELIZ EN PLAYA DEL CARMEN.

Nacen los hijos y los llevan a registrar al pueblo. Muere la persona y llevan sus restos al lugar de origen. Las personas no quieren cambiar su credencial de elector con su nueva dirección de Playa del Carmen. Tras cinco o diez años en Playa, la gente y sus hijos nacidos aquí, con orgullo afirman: “somos de Chiapas”, “soy de Tabasco”. El abstencionismo es el pan nuestro de cada período electoral.

Y quién pude ser feliz en Playa del Carmen si para ir a trabajar en vez de un recorrido de 20 minutos en transporte gratuito del hotel, hay que esperar una hora el transporte público al filo del sol y de regreso perder otra hora y un 20 ó 30 % de lo ganado en el día en pagos al pésimo transporte público de Playa del Carmen.

Quién puede ser feliz si ha de esperar dos o tres semanas para que le atiendan una fractura en los hospitales públicos.
Cómo pueden ser felices los trabajadores padres y madres de familia sabiendo que los hijos salen de la escuela a las 11:30 am y sólo los verán después de las 7:00 pm.

Cuál felicidad puede reinar con el terrorismo fiscal que azota el comercio y la pequeña iniciativa privada.

A quién puede hacer feliz al tener HOTELES LLENOS y TINACOS VACÍOS, con cobros cada vez más altos por parte de Aguakan y un peor abastecimiento de algo tan básico como el agua, para colmo el agua conlleva el pago del iva como si el agua fuera un lujo.

Quien puede ser feliz si para ampliar la diminuta casa tiene que gastar más tiempo y dinero en papeleo que en material y mano de obra.
Cómo querer un sitio donde la pésima señal de teléfono e internet angustia a los padres de familia.

Quien puede ser feliz al ver que los programas sociales benefician a la gente floja, improductiva e incluso violadora del Estado de Derecho.

Quien puede ser feliz con una maravillosa ciclovía de Playacar a Xcaret, cuando el pueblo trabajador de Villas del Sol, Guadalupana y Misión de las Flores se juega la vida para ir a la escuela o al trabajo, o para ir de compras porque en las densas colonias populares no hay supermercados, no hay escuelas suficientes, no existe atención médica, no hay oficinas de gobierno. Para esta gente trabajadora no hay ciclovías.

La gente que va a Estados Unidos a trabajar no quiere volver a México y hasta olvida el español para sus hijos.

La gente que viene a Playa busca el momento de regresar a su lugar de origen. Estos son hechos que han de tener en cuenta nuestros gobernantes. De lo contrario la frustración social irá generando puntos rojos, como en Cancún “Corales” y “Villas Otoch”.

VALORES IMPLICAN UN MÍNIMO DE BIENESTAR

Mucho se habla de “valores”, pero recordemos, los valores (honestidad, respeto, colaboración…) requieren un mínimo de bienestar. De lo contrario viene el escape a la felicidad en cada esquina que vende alcohol y en el fácil acceso a la droga.
Esa es la felicidad de Playa del Carmen que da por resultado un incremento de adolescentes embarazadas. Niños alcohólicos a los 10 años. El más alto índice de vih sida entre jóvenes de 14 a 19 años. Graduaciones de primaria en que no saben leer con fluidez e ignoran las tablas de multiplicar.

De qué sirven millones de dólares de la ocupación hotelera si la calidad de vida de los playenses es altamente insatisfactoria. No es preciso compararnos con Estados Unidos, el cobro de las tarifas de la luz son más elevadas que en Yucatán porque somos zona hotelera, pero nuestro salario mínimo es inferior al de la Ciudad de México. Los diputados de Quintana Roo han homologado el iva del 11% al 16% pero no han sido capaces de homologar nuestras tarifas de luz con las de Yucatán.

Los políticos y los hoteleros exigen sonreir para dar la impresión de un paraíso. La pregunta es cuánto más podrá un pueblo esclavo de la economía y de la corrupción, seguir con una sonrisa que brota del temor y la insatisfacción.

Playa del Carmen tiene gente y medios para hacer realidad el sueño de muchas familias. Si no empezamos a corregir estos Diez Pecados, en cuatro o cinco años tribus de adolescentes serán nuestra pesadilla. Nuestro nivel académico los capacitará lavar platos y baños en los hoteles o buscar un mejor futuro en el crimen organizado.

DOCE PECADOS Y RELIGIÓN

Si he hablado de “Doce Pecados de Playa del Carmen” es porque en ello tiene que ver la omisión de sacerdotes, pastores, ancianos o ministros del culto. La situación exige un examen de conciencia para comprender cuál es nuestra responsabilidad como líderes religiosos.

Un buen ejemplo es la colonia Colosio, por mucho tiempo la más grande y más poblada. Ahí están la iglesia católica y el templo adventista más grandes de Playa del Carmen, por un lado y por otro encontramos templos, casas de oración, salones del Reino… con tanta presencia oficial de cultos y alabanzas, la colonia Colosio debería ser un foco de paz, solidaridad y armonía, cuando en realidad es un foco rojo de violencia, alcoholismo y distribución de droga.

La cuestión es qué estamos haciendo mal las religiones o confesiones religiosas, si en la zona en que más Biblias se abren el fin de semana es el sitio donde muchas más cervezas se abren. Cómo es que la Biblia que se predica de puerta en puerta, templo por templo, no se refleja en la vida diaria y la convivencia social.

La pregunta de capital es ¿la religión en Playa es a fin de cuentas un negocio o una estrategia política con un fondo místico? La religión en Playa viene a ofrecer curaciones y sanaciones con ritos, cantos y alabanzas. O está dispuesta a unir la oración y la acción. Está dispuesta a colaborar con el sector salud en las campañas de vacunación. A contribuir en la educación abriendo escuelas de muy bajo costo. A Facilitar el transporte no sólo para eventos de culto, sino también como transporte escolar sin distinción de credos.

Estamos los líderes religiosos dispuestos a ser coherentes con el Evangelio para “anunciar” pero también para “denunciar”, poniendo en primer lugar el bien del pueblo, libres de oportunismo o servilismo político. La elevación mística, el fervor espiritual ajeno a las situaciones sociales es a fin de cuentas una resignación que viene a confirmar el axioma “la religión es el opio del pueblo”.
El intimismo espiritual y el asistencialismo en beneficio exclusivo a los propios fieles (clientes) es una forma de complicidad en los Doce Pecados de Playa que ponen en peligro la vocación de Playa como un destino turístico que llena de alegría y optimismo a las familias trabajadoras que hacen funcionar la industria hotelera.

Pablo Pérez Guajardo
Sacerdote católico, Celular 9841000637
Correo padrepabloperez@gmail.com

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