Los lugartenientes de Abreu

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Por Óscar González

Por Óscar González

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Parece como para shock la noticia de que el médico Manuel Jesús Aguilar Ortega, coordinador de campaña de la priista ultrafelixista Arlet Mólgora Glover cuando contendió por la presidencia municipal de Othón P. Blanco por la alianza PRI-PVEM-Panal y fue contundentemente derrotada el 5 de junio de 2016, fue nombrado coordinador en la Zona Sur del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, pero quienes estamos abocados a observar la cosa pública desde y hacia la capital hace varios lustros nos pareció no sólo aceptable, sino tranquilizante: pocos personajes como el galeno chetumaleño gozan de tan buena fama y prestigio por su conducta proba y dedicada al servicio público en su mejor sentido.

No olvidemos que Manuel Aguilar fue nombrado subsecretario de Salud al inicio del gobierno de Carlos Joaquín González, quien llegó al número 1 de la avenida 22 de Enero de la antigua Payo Obispo postulado por la coalición rival del PAN y el PRD, lo que significa que sus bonos públicos han pasado impolutos sin importar tanto los colores partidistas sino su desempeño en la vida comunitaria.

Fueron apenas ocho meses los que se mantuvo en el cargo este hombre clave para la sensible dependencia que no sin problemas permanentes encabeza Alejandra Aguirre Crespo, para luego emigrar con mucha anticipación hacia el Morena, convencido del proyecto de Andrés López. Hay plena confianza de los quintanarroenses en el buen doctor, quien también fue diputado en la XIII Legislatura local.

Esto quiere decir que tenemos una buena y una mala noticias. La negativa: el presidente electo, a diferencia de su plan de sacar a las secretarías de gobierno de la Ciudad de México para repartirlas en los estados, plantea un esquema de gobierno en las regiones y los estados que es todo lo contrario al espíritu del pacto federal: desaparecerá las delegaciones de las dependencias y en su lugar tendrá a un capitán general y a lugartenientes regionales para operarlas.

La positiva: el capitán general en Quintana Roo, nativo de Balancán, Tabasco, Arturo Abreu Marín, es un conocedor de la realidad del Sureste del país y de las necesidades que tiene específicamente cada estado por haber tenido todo tipo de puestos en la banca de desarrollo desde los tiempos del territorio federal.

Abreu es un hombre de afectos populares y favorable a los marginados –nuestro estado es el menos pobre de la región, pero tiene mucho por hacer por los más desposeídos, como quiere el propio gobernador Carlos Joaquín González, que ha batallado por recursos– y, lo más importante, el también fundador del Morena aquí en el Caribe mexicano nombró a cuatro de los cinco coordinadores sin que los nombres provocaran señalamientos de corrupción u otras turbiedades.

Qué mal que tengamos que depender de personalidades y no de instituciones republicanas sólidas, pero por lo menos no nos pusieron a uno o un par de esos pillos redomados que el Morena ha estado colocando aquí, allá y acullá por los compromisos electorales del ahora presidente electo.

Juanita Alonso Marrufo, Ruby Maribel Canto Rosado, Henry Martínez Aguilar y el susodicho Manuel Aguilar serán los coordinadores regionales en Quintana Roo por parte del próximo gobierno federal.

La reunión en la Ciudad de México en la que se hicieron los nombramientos la encabezó el propio López Obrador y derivó en la encomienda para cuatro de los cinco coordinadores regionales. El quinto, correspondiente a la zona maya del estado con sede en Felipe Carrillo Puerto e incluye a los municipios rurales de José María Morelos y Lázaro Cárdenas, “será designado por las etnias” –cualquier cosa que esto signifique: por lo visto en Chiapas Abreu se inoculó de la verborrea del subcomandante Marcos de EZLN; habla en plural como si tuviésemos tzotziles, tzeltales, tojolabales, choles, zoques, mames y lacandones, entre otros… ¡aquí solo hay mayas!–, pero al menos a nivel cultural, religioso y de administración de justicia sí tenemos importantes autoridades tradicionales, por lo que nos parece buena idea.

Juanita Alonso Marrufo, quien contendió y perdió en la elección a la presidencia municipal de Cozumel con una muy alta votación para la realidad insular, se hará cargo de la aplicación de los programas federales en el municipio paterno del gobernador Carlos Joaquín González, que gobernará su sobrino priista Pedro Joaquín Delbouis, hijo del segundo gobernador y todavía secretario federal de Energía, Pedro Joaquín Coldwell.

Ruby Maribel Canto Rosado se hará cargo de la sede federal en Benito Juárez y Henrry –sic– Martínez Aguilar hará lo propio en Solidaridad. Debe haber mucha confianza porque ahí está el principal flujo de recursos públicos, que aprovecharon a discreción, en sus buenos tiempos, los gobiernos priistas anteriores a la derrota de 2016 a manos del actual mandatario.

Habrá que estar atentos.

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