¡El vil mapacheo! En fechas recientes, aterrizó Marybel Villegas en tierras quintanarroenses –con paraguas y toda la cosa (no por las lluvias, por emular a Mary Popins)-, para negociar en todos los distritos la imposición de candidturas; ahora sí ‘¡los demonios andan sueltos!’; desde Yeidckol, pasando por Pech, los diputados federales y uno que otro tabasqueño risueño, andan vueltos locos ofreciendo ser artífices de la imposición, de la transa, de traficantes de influencias en un partido que se jacta de “no mentir, no robar y no tricionar” -¡chale!-; pero la más activa y reciente, la brincadora profesional, Marybel Villegas Canché.

Marybel Villegas, promotora del nepotismo

Entre otras cosas, a la Mapacha profesional no le importa si con ello promueve el nepotismo, o empoderamiento de familias completas en la administración pública, pues ya se ha dado sus recorridos por los municipios, prometiéndole a ediles y funcionarios el colocar a hermanos, primos, hijos o sobrinos en cargos de elección, sin importarle el daño a la imagen de Morena que esto supondría.

No queda claro si lo que busca con este tráfico de posiciones es vil moneda o avasallamiento político.

Del Verde al PAN y luego al PRI, de allí al PRD y por último a Morena, la orgullosa senadora de la república se ha hecho de un nombre al pretender encabezar una protesta por Aguakan, sin importarle que su firma figura en la concesión extendida a esta empresa en el gobierno de Roberto Borge Angulo; de allí, se hizo la mártir al entrarle al debate facilón con la administración pública estatal y exhibirse como la mártir que en realidad no es.

Villegas Canché es un buen ejemplo de lo que Andrés Manuel ha dicho una y otra vez que no quiere en sus filas, es decir, una política caracterizada por su forma de “operar”, absolutamente corrupta; gestiona desde el tráfico de influencias con la cómoda postura de “¡ya llegó su mamá la senadora!” -… de penita ajena-.

Llama mucho la atención que “se tira a matar” justo a unos días de que los aspirantes a precandidatos vayan a registrar sus propuestas ante la estructura del partido Morena, el cual, dicho sea de paso-, carece de dirigencia estatal y hasta de representación delegacional, precisamente por el botín en que han pretendido convertirlo desde Pech, hasta Yeidckol.

El martes, los aspirantes han de acudir a registrarse; quienes legítimamente aspiran a representar al partido político que gracias a Andrés Manuel es ‘el más buscado’ y que no compraron la postulación emulan al emocionado adolescente que acude a inscribirse para hacer el examen de admisión a la prepa; los que hacen la fila desde tempranito y que llevan los zapatos bien boleados y los cabellos con el gel del que hasta hace bolitas cuando se seca, y se antoja que estos ratas promotores de la venta de candidaturas son como esos vendedores de porquería y media ofertando sus productos:

“Pásele, pásele, mire; adquiera la bonita promoción, la bonita propaganda que les venimos ofreciendo; el artículo de moda, el artículo de calidad; mire, ‘productos de alta calidá’ le ofrece su candidatura, su postulación ya con el visto bueno de Andrés Manuel, con la firma legítima mire usté; le ofrecemos el bonito documento y hasta el lugar en la fila pa’ que no pierda su tiempo formado con la chusma, mire pássssele pásseleeeeeeee, bara baraaaaa”.

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