Chetumal.- Mientras el cuerpo de José Antonio Archi Yama es velado por sus seres queridos y compañeros de la Policía Estatal en la funeraria Gamera de Chetumal, y mientras distintas autoridades y dependencias de gobierno han expresado su pesar y su solidaridad por el cobarde crimen cometido, la senadora Marybel Villegas Canché, fiel a su estilo, y sin una pisca de respeto, intenta sacar “raja política” y caer en descalificaciones electoreras.

Oportunismo de Marybel Villegas no respeta ni a difuntos

Preocupada solamente por atraer reflectores, en lugar de trabajar por gestionar recursos, la senadora continúa con su ya trillada y predecible campaña de estéril crítica partidista. En el colmo de los absurdos, en lugar de condenar a los asesinos de este policía estatal de larga trayectoria e incluso de familia de policías, prefiere repetir sus acostumbradas frases en contra de los que hoy trabajan por dar con los culpables de haber cegado esta vida.

En seguridad pública no caben los colores partidistas. La propia Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Gobierno Federal lo ha dejado claro al ponerse a disposición para colaborar y hallar a los asesinos. Cuando se trata de la vida y la tranquilidad de los ciudadanos, el enemigo es uno y las instituciones tienen el deber, la obligación, de estar a la altura y trabajar unidas. Dista mucho de esta actitud la senadora Marybel Villegas Canché, que vulgarmente se aprovecha de una tragedia para su beneficio político.

Hoy, cuando una familia y una corporación están de luto, el mínimo de tacto y de respeto obligan a mantener compostura. Ni siquiera aguardó a que el difunto fuera depositado en su última morada.

Tomando sus palabras, repetimos: los quintanarroenses decimos “ya basta”.

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