Como pocas veces desde su creación como estado, Quintana Roo es “castigado” por el Gobierno Federal, al negarle ayuda en materia económica, ambiental y de seguridad, confiado en la fortaleza propia de la entidad, líder en turismo; sin embargo, esta actitud podría estar “matando de hambre” a la gallina de los huevos de oro, que por su valor debiera ser, al contrario, apuntalada.

El turismo es una de las actividades económicas más saludables y productivas del país, no solo por ser de los principales generadores de empleo formal, sino por ser fuente de divisas y de inversión; y desde la creación de Cancún, hace casi 50 años, Quintana Roo ha sido el líder indiscutible en esta “industria sin chimeneas”, actualmente con el arribo de cerca de 23 millones de turistas extranjeros por año a sus distintos destinos, considerados entre los principales del continente.

FINCA QUINTANA ROO UNA FORTALEZA ENVIDIABLE

Este liderazgo le ha dado una fortaleza económica envidiable a Quintana Roo, que diariamente recibe a cientos de familias que llegan en busca de una mejor oportunidad; históricamente, el Gobierno Federal, en lugar de cuidar y apuntalar esta fortaleza, para hacerlo potencia mundial, al contrario, ha “desangrado” sus ingresos, al quedarse con su mayoría, para distribuir entre estados con menores ingresos, y regresar solo una fracción de lo recaudado.

Sin embargo, hasta ahora, siempre se había cuidado por lo menos mantenerlo con lo mínimo indispensable para su desarrollo, además de cuidar a la industria turística, “línea de oxígeno” para la economía nacional, algo que en el actual sexenio ha sido desdeñado, con peligrosas consecuencias en potencia.

Esta actitud fue vista desde un inicio, con el retiro de cientos de efectivos policiacos y del ejército desplegados en el estado, y que todavía no regresan. A pesar de que el 90% de los homicidios son relacionados con el crimen organizado, y por ende son de competencia federal, ha sido el Gobierno del Estado el que ha tenido que hacer frente a este reto, con la inversión de sustanciales recursos económicos y humanos.

CONTINGENCIA POR SARGAZO

Idéntica fue la respuesta del Gobierno Federal con la contingencia del sargazo, que por provenir desde aguas internacionales, corresponden a su competencia, pero según palabras del presidente de la República, no se trataba de un problema “grave”, por lo que frenó los planes de renta de embarcaciones y barreras. En su lugar, el tema fue entregado a la Secretaría de la Marina, que recién hace unas semanas, ya concluida la temporada de recale, concluyó con la primera embarcación propia. Tocó a los gobiernos municipales utilizar sus recursos para financiar los esfuerzos.

Peor, en el Congreso de la Unión, la bancada de Morena rechazó el destinar un 15% del derecho de no residente para atender este gravísimo fenómeno, que se espera regrese a inicios de año próximo, pues no quieren sacrificar ni un peso de los recursos del Tren Maya. Con ello, nuevamente queda la incertidumbre de los esfuerzos de combate contra esta alga, que se ve, deberán nuevamente ser cubiertos por los municipios.

También se refleja en el presupuesto del año próximo con fuertes recortes para Quintana Roo, en importantes rubros como el campo y, nuevamente, el turismo. Ante ello, el titular de la Sedatu ya se reunió con Ayuntamientos para advertirles de la carga económica que tendrán que soportar, motivo por el que ya se alistan actualizaciones en catastro, lo que significará en muchos casos de alzas en predial y en otros trámites con bienes inmuebles.

GOLPE AL TURISMO

Quizá el golpe mayor, sin embargo, fue la desaparición del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM), que quedó sin reemplazo por cerca de un año, ahora surgiendo un “consejo” de diplomacia turística, sin presupuesto y con resultados inciertos.

Nuevamente, el Gobierno Federal se “lava las manos” de la promoción turística y confía en que sea costeada por los estados y la iniciativa privada. Aunque así ha sido, pues siempre ha existido promoción por dichas instancias, ya no hay publicidad de México como destino y sin sinergias, ahora los alcances publicitarios son menores.

ECONOMÍA SÓLIDA

Lo cierto es que la economía quintanarroense continúa fuerte, siendo de las pocas entidades con crecimiento (2.2% según el último balance del Inegi) en medio de un estancamiento nacional. Quintana Roo, como reveló apenas ayer Yohanet Torres Muñoz es el líder nacional en recaudación propia, duplicando la media nacional, en parte por su potencial turístico, pero además por el saneamiento financiero efectuado por la actual administración, que se ha enfocado en elevar la transparencia, acabar con los vicios e impunidad, y que maneja el gasto con responsabilidad.

Por ello, es probable que la entidad sobreviva, pese a todo, el desentendimiento federal de sus responsabilidades, y que salga adelante al fin del sexenio con turismo y crecimiento. Pero el énfasis es en “probable”, Andrés Manuel López Obrador hace una apuesta muy riesgosa con la fuente del 50% del turismo extranjero del país, de que, pese a su falta de apoyo, a la inseguridad, al sargazo y falta de promoción, pueda, pese a todo, salir adelante.

Aunque improbable, el fracaso de Quintana Roo como destino turístico sería catastrófico para el país y para la población, por lo que no se debiera poner en riesgo.

Pero incluso si se sobrevive, que es lo más probable, el costo sería la consolidación y el avance del destino y de la entidad. En lugar de permitirle continuar su trayectoria ascendente, Quintana Roo carga cada vez con más lastre, lo que significará inevitablemente en miles de fuentes de trabajos perdidos.

Se deja de alimentar a la gallina de los huevos de oro, en la creencia que aguantará con vida, pero el resultado será el raquitismo.

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