Mientras Diego Castañón “presume” los grandes eventos de Tulum, la realidad en el destino es muy distinta. Y es que hace solo unas horas se dio a conocer el asesinato de una persona en una fiesta electrónica.
De acuerdo con lo reportado, los hechos ocurrieron en el evento musical “Themplo” que se realizaba sobra la avenida Kukulkán del noveno municipio.
Según los primeros reportes, se trató de un ataque directo de disparos por arma de fuego, lo que alarmó va los cientos de asistentes a esta fiesta electrónica.
Este nuevo incidente vuelve a dejar por los suelos la imagen de Tulum ante el mundo. Y es que aunque el sitio se asume como un destino de clase mundial, e incluso así lo promueve el alcalde Diego Castañón, en realidad la inseguridad es cada vez más alarmante.
Y es que un destino que no es capaz de cuidar a los turistas que eligen visitarlo, no anima a otras personas a elegirlo para sus próximas vacaciones.
Según algunos reportes periciales, se realizaron al menos seis detonaciones de arma de fuego calibre 9 milímetros. La víctima recibió dos impactos: uno en el pecho y otro en la espalda, quedando tendido sobre el asfalto ante la mirada de cientos de espectadores, en su mayoría turistas extranjeros que buscaban la experiencia paradisíaca que Tulum promete, pero que la realidad se encarga de desmentir.
Algunas versiones indican que debido a la desgastada imagen de Tulum, las autoridades municipales intentaron ocultar el hecho, pues no querían afectar la imagen de destino, sobre todo en la época en que se celebran varias fiestas electrónicas, también conocidas como raves.
Es notable la inoperancia de las autoridades de Tulum, sobre todo en materia de seguridad. Grupos criminales operan en la zona sin que nadie haga algo por detenerlos.
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Como si los escándalos no fueran suficientes en noveno municipio de Quintana Roo, ahora se agrega este nuevo crimen, un asesinato.
Además de la grave crisis de inseguridad están los señalamientos de que Tulum es un destino elitista y excluyente que es capaz de vender un refresco y un agua de tamaño pequeño a 250 pesos.
Diego Castañón está más preocupado por buscar una candidatura en la siguiente elección que por brindar seguridad a la gente que votó por él como alcalde. Pero eso sí, él pasea con un gran séquito de guaruras.
